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POLITICA

La Generalitat pide el trasvase del río Segre

Entran en vigor las primeras restricciones en Barcelona y su comarca así como las multas por el uso indebido del agua

Actualizada Martes, 1 de abril de 2008 - 04:00 h.
  • COLPISA. BARCELONA/ MADRID

El pulso sobre el hipotético trasvase del Segre a la cuenca del Llobregat solicitado por la Generalitat de Cataluña ante la grave sequía continúa pese a la negativa del Gobierno central. Un tira y afloja con sordina para no declarase una "guerra del agua" abierta que podría además implicar a otras regiones como Aragón o Valencia y Murcia, estas últimas agraviadas por la derogación del trasvase del Ebro proyectado en tiempos de José Mª Aznar.

En ese ambiente la ministra de Medio Ambiente en funciones, Cristina Narbona, emplazó ayer al ejecutivo catalán a buscar otras opciones a la de un trasvase del río Segre a la cuenca del Llobregat para paliar la sequía que amenaza al área metropolitana de Barcelona, con cinco millones de habitantes.

Rechazo de Narbona

En conversación telefónica con el consejero catalán de Medio Ambiente, Francesc Baltasar, Narbona insistió en el rechazo del gobierno español a permitir que sea agua del Segre, afluente del Ebro y por tanto competencia del Ejecutivo de Madrid, la que ponga remedio a los problemas de suministro para uso doméstico que acechan a la provincia de Barcelona. Como medidas alternativas, Narbona sugirió la compra de derechos de agua a los agricultores, como ya se hace en otras regiones españolas.

De esta manera, la ministra ratificó la negativa tajante que el viernes pasado expuso la vicepresidenta del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, a cualquier cesión de agua, llámese trasvase, llámese "aportación temporal" del agua, como prefiere Baltasar.

Narbona insistió en que el Gobierno es solidario con los problemas de abastecimiento de Barcelona hasta que terminen de construirse las dos desaladoras proyectadas para la comunidad autónoma, y consciente de que el eventual traslado en barco de agua desde la desaladora de Carboneras (Almería) sugerido en algunas instancias es insuficiente.

Pero aun así, el Ebro o sus afluentes no se tocan. No en vano, una de las primeras medidas del gobierno de Zapatero tras llegar al gobierno en 2004 fue derogar el trasvase del Ebro, pieza estrella del Plan Hidrológico Nacional, aprobado previamente por el PP.

La petición de la Generalitat cuenta con la negativa de CiU, partidaria del trasvase de aguas del Ródano, y también con la oposición de los partidos y agricultores de Lérida.

La Generalitat, por su parte, dijo hacerse cargo de las "reticencias" de la ministra a efectuar una cesión de agua del Segre al área metropolitana de Barcelona, en lo que reconocen "podía ser interpretado" como un trasvase.

Por otra parte, ayer entraron en vigor las restricciones a determinados usos urbanos del agua en Barcelona y su comarca, como el riego de jardines o el llenado de piscinas privadas, y las multas correspondientes. La primera fue impuesta por el ayuntamiento de Sant Cugat, por llenar una piscina.


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