Presenta una capacidad de 24 plazas y se suma a los otros dos albergues ya existentes, el municipal y el de Anfas
Ayer al mediodía fue inaugurado en Estella un nuevo albergue de peregrinos, ubicado en la calle Mercado Viejo, en el barrio de San Miguel. Bendijo las instalaciones el párroco, David Galarza, en presencia de numerosas personas, entre ellas los concejales, José Javier Soto, María Rosario Ugarte, Ricardo Gómez de Segura y José Ángel Izcue. El inmueble pertenece a la parroquia desde 1930 por donación de una feligresa.
El edificio, de tres plantas más la baja, se fue deteriorando con el paso del tiempo para terminar siendo rehabilitado. Su planta baja se ha reconvertido en albergue de peregrinos; la primera se ha destinado al hospitalero; y las dos restantes serán ocupadas por la parroquia de San Miguel. Se trata del tercer albergue que desde ayer funciona en Estella, y tiene una capacidad de 24 plazas. El resto de albergues de la ciudad del Ega son el municipal y el de Anfas.
La instalación recién estrenada cuenta con dos habitaciones de dormitorios con literas dentro de los 155 m2 de la planta, más dos servicios de duchas y lavapies, lavandería, una recepción, microondas, cafetera, etc.
El servicio de posadero lo ejerce el asturiano Manuel Rodríguez Viña, de 55 años y que pertenece a la Federación de Alberguistas Voluntarios. Rodríguez tiene la intención de atender el local unos quince días, hasta que llegue el siguiente voluntario. "Es una decisión que afrontamos generalmente peregrinos que sentimos esta vocación" señaló este caminante.
Amigos de los caminantes
Manuel Rodríguez se encontraba junto a otros amigos de este tipo de peregrinos como Ángel Luquin, que atiende el albergue de Villamayor de Monjardín; Pablito Sanz, que lleva más de 30 años atendiendo al peregrino en Azqueta; y el estellés Paco Ciordia, también hospitalero en albergues del Camino.
Manuel Rodríguez, ha recorrido el Camino a Santiago en ocho ocasiones. "Soy caminante espiritual y sé qué representa ser peregrino. Si el Camino te da algo, ayudar como hospitalero te da mucho más", comentaba. El propio Paco Ciordia, estellés de 70 años, lo corroboraba: "Esto es muy bonito porque haces una labor de entrega a los demás y efectivamente haces amistades".
Ángel Luquin sigue a sus 78 años recibiendo a los caminantes de Santiago cuando alcanzan Villamayor de Monjardín. "Tengo la inmensa suerte y la dicha de enseñarles la Cruz de Villamayor. Este año han dormido en nuestro albergue 3. 500 peregrinos de 72 países diferentes", comentó.
Por su parte, Pablito Sanz, de 75 años, también veterano en estas lides, dijo: "A mí me toca hacerles de todo. He curado muchas ampollas y he dado sobre todo conversación. Por eso estamos aquí, porque todos somos caminantes en esta vida".
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual