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El fiasco de la nueva T-5 de Heathrow

La terminal que iba a acabar con los frecuentes retrasos en el aeropuerto londinense de Heathrow se convirtió tras su inauguración del jueves en un caos donde cientos de vuelos fueron cancelados y miles de maletas acabaron perdidas

Actualizada Lunes, 31 de marzo de 2008 - 04:00 h.
  • MÓNICA BERGÓS . COLPISA. LONDRES

HABÍA sido bautizada como la "Puerta al Siglo XXI". De diseño futurista, la flamante nueva terminal del aeropuerto de Heathrow (Londres) es fruto de una inversión de más de 6.000 millones de euros y cuenta con tecnología de última generación para acoger a más de 30 millones de pasajeros al año. Pero su inauguración resultó ser un fiasco.

Desde el jueves pasado, su primer día de funcionamiento, se cancelaron más de 200 vuelos, causando el desaliento de miles de pasajeros. Muchos de ellos se quedaron estancados en el aeropuerto londinense durante horas. Para ayer estaban previstas las cancelaciones de 37 vuelos más, mientras que los severos retrasos pueden prolongarse durante esta semana.

Un moderno sistema de facturación y traslado de equipaje parece haber sido el principal causante del caos en la nueva terminal. Tiene capacidad para trasladar 12.000 maletas por hora a lo largo de una cinta de 18 kilómetros de extensión. Pero el complejo mecanismo informático que permite el funcionamiento del sistema dio problemas nada más inaugurar la T-5 de Heathrow. Y los trabajadores de la terminal no dieron abasto para solucionarlos.

La jornada más tensa se vivió el pasado jueves. Cientos de pasajeros despegaron sin equipaje, después de esperar horas dentro de los aviones a que llegaran sus maletas. Otros muchos se quedaron en tierra y tuvieron que costearse un hotel o pasar la noche recostados en los bancos de los pasillos del aeropuerto. Tres días más tarde, seguían produciéndose importantes retrasos en la facturación y miles de maletas continuaban desperdigadas, sin dueño, esperando a ser enviadas a sus destinos.

Mala gestión de la crisis

La compañía British Airways, que opera en exclusiva en la nueva terminal, asumió "plena responsabilidad" de lo sucedido. Willie Walsh, director de la compañía aérea, reconoció "no vivir sus mejores momentos", pero "no se plantea dimitir, puesto que se declaró "dispuesto a solventar los problemas y hacer funcionar la nueva T-5". Por su parte, la empresa gestora del aeropuerto de Heathrow, BAA (filial del grupo español Ferrovial), también reconoció su culpa en algunas de las incidencias del jueves, aunque responsabilizó a la aerolínea de la mayor parte de los daños.

En la prensa británica se acusa duramente a British Airways de no haber previsto los fallos en el sistema de facturación y equipaje. Además, se condena con firmeza la gestión de la crisis. El periódico británico The Times culpa al director de la aerolínea de haber estado "ausente" durante las horas de máximo caos y de no haber facilitado información a los pasajeros cuando éstos la solicitaban. El mismo rotativo sugiere que British Airways tendrá que pagar indemnizaciones de hasta 7.000 euros por pasajero por haberse negado a costear el importe total de las habitaciones de hotel de los viajeros cuyos vuelos habían sido cancelados, un derecho contemplado en la legislación europea.

Irónicamente, la gigantesca terminal, que cuenta con una superficie equivalente a 50 campos de fútbol repartidos en cinco plantas, estaba diseñada para acabar con los frecuentes retrasos en el aeropuerto de Heathrow, que eran motivo de continuas quejas. Su costosa construcción, prolongada durante los últimos cinco años, figuraba entre los planes de contar con un "nuevo aeropuerto" para los Juegos Olímpicos de 2012. Hasta la Reina Isabel II acudió a su pomposa inauguración oficial.

Entre los sofisticados avances que contempla la nueva terminal se encuentra un sistema de control biométrico para pasajeros que viajan en vuelos internos. Las huellas digitales de los viajeros son escaneadas en el control de seguridad y a la hora de embarcar con el objetivo de reducir los tiempos de espera y agilizar los controles de seguridad.

Se prevé que, en los próximos meses, el 90% de los vuelos de la aerolínea British Airways salga y aterrice en la T-5 de Heathrow. Los vuelos procedentes de España pertenecen al 10% restante, que utilizará la T-3 del aeropuerto londinense.


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