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Nueva York descubre la belleza y variedad de las primeras porcelanas de Meissen

La exhibición de la colección Arnhold es un hito importante para los amantes de las porcelanas, pues se trata de la primera ocasión en la que se exhibe al público esta colección privada

Actualizada Martes, 25 de marzo de 2008 - 17:16 h.
  • AGENCIAS. Nueva York (EE UU)

La Frick Collection, uno de los museos más prestigiosos de Nueva York, muestra a partir de hoy y hasta el próximo 29 de junio la belleza, la delicadeza y la variedad de las primeras porcelanas de Meissen (Alemania), a través de un centenar de piezas de la colección Arnhold.

La muestra coincide con la celebración este año del 300 aniversario del descubrimiento en 1708 de la primera porcelana blanca de Europa, creada en la ciudad sajona de Meissen por el alquimista alemán Johann Friedrich Bottger (1682-1719) y que sustituyó al valorado "oro blanco" importado de China.

"Hasta Meissen nadie en Europa sabía cómo hacer verdadera porcelana. Imitaban la porcelana pero no sabían cómo se hacía la de verdad", explicó la comisaria de la muestra, Maureen Cassidy-Geiger, pues durante siglos este codiciado material, descubierto en China en el siglo VI, fue uno de los secretos mejor guardados del Lejano Oriente.

En cuanto a la polémica sobre si Bottger, un alquimista que se jactaba de convertir metales en oro, es "el padre" de la porcelana europea o lo fue el científico Ehrenfried Walther von Tschirnhaus, para quien trabajó, Cassidy-Geiger explicó a Efe que fuera quien fuera, el primero fue el que se llevó "todo el reconocimiento".

Bottger, que trabajaba a las órdenes de Augusto II el Fuerte (1670-1733), elector de Sajonia y rey de Polonia, es, por tanto, considerado el descubridor de la fórmula para hacer porcelana de color rojizo, también conocida con el nombre de "el barro de Bottger", y de porcelana blanca europea.

El alquimista y sus empleados tuvieron que mantener en secreto la fórmula de la porcelana, bajo amenaza de prisión o condena a muerte.

La exhibición de la colección Arnhold es un hito importante para los amantes de las porcelanas, pues se trata de la primera ocasión en la que se exhibe al público esta colección privada.

El abogado Henrich Arnhold, miembro una de poderosa familia de banqueros alemanes, y su mujer Lisa, comenzaron entre 1926 y 1935 a coleccionar en Dresde las primeras porcelanas que salieron de la manufactura real de Meissen (1710-1750).

Tras la muerte del patriarca y el estallido de la segunda Guerra Mundial, la viuda y su familia se trasladaron a Estados Unidos con su colección de porcelanas.

Su hijo Henry Arnhold recogió el testigo y aumentó la colección familiar con nuevas adquisiciones.

Arnhold explicó que sus hijos y nietos "tienen otros intereses" que van más allá de las porcelanas de Meissen, por lo que planea crear una fundación, que se encargará de prestar temporal o permanentemente piezas de la colección a los museos que se las pidan.

"El problema es que hoy en día los museos tienen un gran espacio para almacenar y un espacio limitado para exhibir", se lamentó Arnhold.

Las porcelanas de la colección Arnhold (1710-1750) datan de un período muy valorado por los coleccionistas y expertos al ser las primeras que se fabricaron.

El rey Augusto II, poseído por "la enfermedad de la porcelana" fundó en 1710 la Manufactura Real de porcelana de Meissen, cuya famosa marca con dos espadas cruzadas sigue desde 1720 siendo un símbolo de autenticidad y distinción.

Fueron años de experimentación en Meissen, no sólo con la fórmula para perfeccionar la porcelana sino con diferentes formas y elementos decorativos.

Inicialmente la manufactura de Meissen se dedicó a producir imitaciones de las porcelanas japonesas y chinas de la amplia colección que Augusto El Fuerte tenía en su llamado Palacio Japonés a orilla del río Elba.

La Manufactura Real de Meissen también realizó creaciones propias, ya fuera en color, en dorado o simplemente, como señala Casiddy-Geiger, "celebrando la blancura de la porcelana".

Uno de sus más ambiciosos proyectos fue la reproducción en porcelana de animales a tamaño natural, como "la Gran Avutarda", diseñada por el artista Johann Gottlieb Kirchner, que se puede ver al inicio de la muestra y cuyo estilo rococó se convirtió en un signo de identidad de la Manufactura Real de Meissen.

En la Frick Collection también se pueden ver algunos hermosos ejemplos de piezas de porcelana de color rojiza, así como jarrones, platos, teteras, jarras, relojes de mesa y figuras decorativas, que muestran el amplio abanico de estilos y formas que adoptaron las primeras porcelanas de Meissen.


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