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SOCIEDAD

Amaya García se convierte en la primera niña en protagonizar la Bajada del Ángel de Tudela

Miles de personas presenciaron en la plaza de los Fueros el histórico "vuelo" de la pequeña en una mañana fría y lluviosa

Actualizada Lunes, 24 de marzo de 2008 - 04:00 h.
  • DIEGO CARASUSÁN/JAVIER UBAGO . TUDELA

La Bajada del Ángel es una de las tradiciones más arraigadas de Tudela. Durante sus siete siglos de historia, el protagonismo de este acto siempre había recaído en un niño que, vestido con túnica y alas, anunciaba a la Virgen María la resurrección de su hijo Jesús. Ayer, la historia cambió. A sus ocho años recién cumplidos, Amaya García Ridruejo se convirtió en la primera niña en encarnar al Ángel.

Testigos de este hecho histórico fueron los miles de vecinos y visitantes que se dieron cita bastantes minutos antes a las 9 de la mañana en la plaza de los Fueros. Los presentes tuvieron que soportar el frío, el viento y la lluvia que amenazaron con deslucir un acto que, finalmente, se pudo desarrollar bajo los rayos del sol.

Amaya llegó a la Casa del Reloj siete minutos antes de las 9 de la mañana. Ataviada con el tradicional atuendo de Ángel, la pequeña accedió al edificio acompañada por sus padres Patxi García Palacios e Inés Ridruejo García, y por su hermano mellizo Andrés.

Una vez en el interior de la Casa del Reloj, la niña recibió las últimas instrucciones de los encargados de la ceremonia y aguardó la llegada a la plaza de la Virgen María. Ese instante fue anunciado por los tambores y timbales de la procesión. La imagen, con su rostro cubierto por un velo negro, rodeó el quiosco; pasó ante la Casa del Reloj; e inició su camino hacia el otro extremo de la plaza a lo largo del pasillo que se formó entre el público presente.

Fue entonces cuando las puertas del templete que cubre el balcón de la Casa del Reloj se abrieron y Amaya inició su "vuelo" tras los pasos de la Virgen María. La pequeña se deslizó por la maroma arrastrada por el equipo de doce carpinteros que se encarga de hacer mover el mecanismo de poleas instalado tras el templete.

Un pequeño contratiempo

Tras "sobrevolar" las cabezas de los allí presentes, Amaya se colocó sobre la Virgen María. La ceremonia llegaba a su momento culminante y la plaza enmudeció.

La pequeña no alcanzaba con sus manos el velo de la Virgen, e indicó a los porteadores que elevaran la imagen. Este pequeño contratiempo hizo que la niña olvidara el orden de los pasos que debía seguir para cumplir el guión previsto. Amaya comenzó a retirar las pinzas del velo sin haber gritado antes la tradicional frase que anuncia la resurrección de Jesús.

Fue entonces cuando Miguel Ángel Vallejo Casado y Ana Mª Arregui Álava, matrimonio que se encarga de seleccionar y aleccionar al Ángel, recordaron a la pequeña la frase que debía decir. Amaya rectificó de inmediato. Con voz alta, la niña gritó al cielo: "¡Alégrate María, porque tu hijo ha resucitado!", y el silencio que los presentes habían guardado en esos segundos de tensión se convirtió en ovación. Acto seguido, la pequeña retiró el resto de las pinzas del velo y descubrió el rostro de la Virgen.

Con la misión cumplida, Amaya emprendió el "vuelo" de regreso a la Casa del Reloj entre los aplausos de los presentes, quienes acababan de contemplar cómo una niña de ocho años pasaba a la historia de la Bajada del Ángel.


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