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"Nos matarán si se van los americanos"

Según la organización Women"s Will, el tráfico sexual ha contado con 50.000 mujeres

Actualizada Lunes, 24 de marzo de 2008 - 04:00 h.
  • MERCEDES GALLEGO . ENVIADA ESPECIAL A BAGDAD DE COLPISA/DIARIO DE NAVARRA.

ALI Abdul Hassan lo tiene tan claro que no pestañea al decirlo. «El día que se vayan los americanos, a mi hermano lo matan», sentencia.

Como él hay muchos que sienten un escalofrío en la espina dorsal cada vez que oyen a Hillary Clinton o a Barack Obama prometer la retirada de las tropas en enero si ganan las elecciones.

Son los aproximadamente 110.000 iraquíes que según los cálculos del embajador Ryan Crocker trabajan para el Gobierno americano o los contratistas estadounidenses.

A medida que aumenta en EEUU la presión para zanjar la guerra en Irak, una imagen grabada a fuego en la memoria del siglo XX recupera forma entre los estadounidenses que un día la vieron por televisión. Es la de miles de vietnamitas trepando por las vallas de la embajada estadounidense en Saigón para colgarse como fuese del último helicóptero que abandonaba el país.

La mayoría de los que perdieron ese pasaje para salir del infierno fueron ejecutados o internados en campos de concentración.

El presidente George W. Bush ha jurado que EE UU no volverá a ver esas imágenes en Irak, pero no tanto porque esté ocupándose de la seguridad de los llamados "colaboracionistas", sino porque se niega a aceptar la retirada.

Quienes sienten la inmediatez de la partida son los demócratas, especialmente el senador Ted Kennedy, que ha logrado introducir una ley para dar asilo gradualmente a los que su país ha dejado marcados con un blanco de tiro en la espalda.

En la "zona verde"

Mohanad, el hermano de Ali, apodado "Ángel" por los estadounidenses, se vio atrapado en la "zona verde" para siempre casi sin pensarlo.

Cuando EE UU invadió Irak él creyó tener la buena fortuna de haberse graduado en filología inglesa, por lo que pronto encontró un trabajo bien pagado como traductor del ejército invasor.

Sin saberlo, cada vez que aparecía en televisión junto a uno de los mandos estadounidenses para traducir sus palabras cerraba una puerta más tras de sí. Pronto se dio cuenta de que no había marcha atrás. Si les dejaba, era hombre muerto. Y a medida que la violencia se volvió ciega en las calles, tuvo que dejar de ver a su familia para no ponerla en peligro. «A mi hermano le conoce todo el mundo», explica Ali: «ha salido demasiadas veces en televisión».

Tan intensa ha sido su fusión con el ejército invasor que ahora habla como un soldado de Texas, con el mismo acento espeso del sur, las coletillas americanas y una jerga de anacronismos militares ininteligibles para cualquier civil, que se torna abruptamente sincera a la hora de enfrentar la realidad. «Tengo 29 años y sigo soltero. Hace cuatro años que no veo a mi madre o a mi hermano. Si los americanos no me llevan con ellos tendré que irme a Siria o Jordania».

Esos dos países vecinos son los destinos principales de quienes huyen de Irak. A la capital siria tuvo que huir también Ahmed Ali, que trabajaba como traductor para una televisión británica.

Los "colaboracionistas"

«No saben distinguir entre trabajar para las tropas o trabajar para los medios de comunicación. Para ellos somos todos colaboracionistas», cuenta.

Se refiere a las milicias armadas de cada partido, infiltradas en el nuevo Ejército iraquí y los cuerpos de policía. «Si te topas con ellos en un control y no les gustas por algo, te arrestan, te secuestran y te mandan a una cárcel oculta. Tu familia tendrá suerte si encuentra tu cuerpo».

La suya todavía no ha encontrado el cuerpo de su cuñado. Supo de su desaparición a través de una llamada anónima que recibió en el móvil. «Sabemos quién eres. Tenemos a tu cuñado», dijo la voz implacable. Él les preguntó si querían dinero, pero simplemente colgaron. De eso hace ya año y medio. Ni una llamada más.

Era el segundo mensaje marcado con sangre que recibía. El primero fue el cuerpo tiroteado del hijo de su casero, que le dejaron en el portal de casa.

«No sabía si me estaban mandando un mensaje a mí o se habían equivocado, pero me fui esa misma noche de la casa».


Comentarios
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  • ¿y entoces que se hace????yo creo que Aznar,Bush y Blair deben ser obligados por la Jsticia mundial para que ellos arreglen la masacre que provocaronCarmen

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