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MILLÁS Y EL MUNDO JUAN JOSÉ MILLÁS

Los sistemas caóticos

Una vez más, el aleteo de una mariposa en Brasil puede provocar un trombo en mis arterias

Actualizada Lunes, 24 de marzo de 2008 - 04:00 h.
  • OPINION@DIARIODENAVARRA.ES

N O se pueden predecir las gripes, ni las crisis económicas, ni el tiempo. El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, se ha quejado estos días de los pronósticos, todos equivocados, que los hombres y las mujeres del tiempo han hecho acerca de su región para los días de Semana Santa, y que han hecho huir al turismo. José Manuel Sánchez Ron, al referirse en su último libro, ¡Viva la ciencia!, a los sistemas caóticos, asegura que el tiempo atmosférico es su representante más conocido.

Un sistema caótico, en palabras del mismo autor, es aquel en el que "minúsculas variaciones en las condiciones iniciales de sistemas descritos por leyes newtonianas producen cambios radicales en su evolución", lo que queda perfectamente ejemplificado en la conocida frase de Konrad Lorenz: "El aleteo de una mariposa en Brasil, originó un tornado en Texas". Vale.

Seguramente hay sistemas lineales, en los que todo o casi todo es predecible, pero yo no los conozco. El cuerpo de uno, el cuerpo propio, debería ser un sistema lineal, en el que a partir de unos síntomas matinales pudiéramos deducir cómo va a irnos el día. Nada más lejos de la realidad. Yo tengo dentro de mi cabeza un homúnculo al que llamo el "hombre del carácter", porque mientras me afeito intenta pronosticar, con maneras semejantes a las del hombre del tiempo, cómo me voy a llevar con la realidad a lo largo de ese día. No da ni una, el pobre. Cuando me pronostica una jornada de paz, me peleo con el microondas en el desayuno. Si comienzas el día discutiendo con los electrodomésticos, es muy probable que acabes mandando a la mierda a alguien de tu familia. Mal asunto, porque saldrás de casa cabreado y lo pagarás con el compañero de trabajo.

El "hombre del carácter" tiene muy buena voluntad. Hace sus predicciones a partir de complicados modelos informáticos. Pero cree, equivocadamente, que siempre que ocurre esto sucede a continuación lo otro. En mi caso al menos, no siempre que ocurre esto sucede lo otro. A veces sucede primero lo otro y luego ocurre esto. No sé de qué depende que la realidad y yo tengamos una relación buena, mala o regular. Y eso me mata porque me arrepiento continuamente de mis días como el hombre del tiempo se arrepiente continuamente de sus predicciones. El Miguel Ángel Revilla que llevo en mi interior se caga todo el rato en el "hombre del carácter" que llevo en mi interior también. Estoy lleno de homúnculos, cada uno con intereses diferentes.

Pero hablábamos de gripes y de crisis económicas. Este invierno tuve todos los síntomas que anuncian una gripe: cansancio, tristeza, bajo tono muscular, cierto despego de las cosas, incluso una tos un poco seca. Pues bien, he llegado a la primavera sin una décima de fiebre (y no por falta de ganas). El año pasado, en cambio, en medio de una euforia corporal y anímica, caí en cama víctima de un virus asiático que casi acaba conmigo. ¿Por qué no me avisó el cuerpo? Porque al cuerpo le pasa lo que al hombre del tiempo y al hombre del carácter: que no tiene ni idea de lo que ocurre dentro de él. Ahora mismo, mientras escribo tranquilamente estas líneas, puedo estar incubando una terrible enfermedad sin que ningún síntoma la anuncie. Una vez más, el aleteo de una mariposa en Brasil puede provocar un trombo en mis arterias. Vivimos de milagro y morimos de milagro también. Por eso hemos inventado la medicina preventiva, que proporciona un consuelo efímero. Ahora bien, no hay médico preventivo (¿se llaman así?) capaz de de predecir cómo le va a ir a tu cuerpo durante las vacaciones. A veces, se equivocan al mismo tiempo el médico preventivo, el hombre del tiempo y el hombre del carácter. Lo bueno es que no siempre se equivocan para mal.

Pero hablemos del cuerpo social, que era a donde queríamos llegar. Se trata de un sistema complejo como el que más (un banquero estornuda en Nueva York y sube el interés de mi hipoteca en Madrid). ¿Hay crisis o no hay crisis? Llevo varios días escuchando la radio y los hombres de la crisis, como los de tiempo, no se ponen de acuerdo. Unos aseguran que sí, y que es larga y profunda; otro aseguran que se trata de una mera recesión: un catarro. La crisis económica tampoco da síntomas. Como las tormentas y los tornados, penetra en el cuerpo social sin llamar. Por eso, pese a los augurios de los expertos, la gente ha llenado estos días las autopistas y los hoteles como si fuéramos ricos, como si nos sobrara la pasta. Quizá, incluso, ha sido feliz, como si hubiera razones para ello. Feliz regreso.


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