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CULTURA Y SOCIEDAD

El estigma de los Panero

La proximidad del primer centenario del nacimiento de Leopoldo Panero (Astorga, 1909-Castrillo de las Piedras, 1962) es el resorte que ha activado el interés editorial sobre el poeta y sus tres hijos.

Actualizada Lunes, 24 de marzo de 2008 - 04:00 h.
  • MIGUEL LORENCI . COLPISA. MADRID

LA mención del apellido Panero evoca tanto a una poderosa estirpe literaria como el estigma de infortunio y malditismo que persigue a esta familia. Un estigma que dio pie a una película tan singular como El desencanto en los setenta y que casi cuatro décadas después sigue generando la atención de editores, ensayistas y cineastas. Los Panero vuelven a estar así de plena actualidad.

Tras la aparición de la obra completa de Leopoldo Panero, Federico Utrera desentraña secretos vitales y poéticos de la familia leonesa en Después de tantos desencantos y el sello Páginas de Espuma publica los Cuentos completos de Leopoldo María Panero, el loco más lúcido de las letras ibéricas, en edición de Túa Blesa.

Después de tantos desencantos. Vida y obra poéticas de los Panero se titula el ensayo en el que el crítico y estudioso Federico Utrera repasa la leyenda que ha distorsionado las figuras de los Panero. Arranca con el padre, Leopoldo Panero, y su hermano, Juan Panero, próximos ambos a la generación del 27 y participantes de los homenajes a Pablo Neruda y Vicente Aleixandre, y continúa con dos hijos de Leopoldo: Juan Luis (Madrid, 1942), Leopoldo María (Madrid, 1948) y Michi (Madrid, 1951-Astorga, 2004).

Cuatro años ha estado Utrera a vueltas con este ensayo publicado por Hijos de Muley-Rubio y el Festival Internacional de Cine de Canarias. Asegura su autor que mientras trabajaba en el libro se contagió de "la paranoia paneriana" que Chávarri desmenuzó en El desencanto.

Trata Utrera de desmontar mitos "como que Leopoldo Panero fuera un poeta fascista". Recuerda que tras simpatizar con la izquierda estuvo comprometido con el franquismo, "pero puede que menos que otros de sus coetáneos". Estudia las turbulentas relaciones del poeta José Ángel Valente con la familia astorgana, e incluye textos inéditos.

Mientras Utrera lo redactaba se produjo la sórdida muerte de Santiago (Michi) Panero Blanc, tan sólo dos semanas después de realizar una extensa y testamentaria entrevista con el menor de la saga. Utrera mantuvo también varios encuentros con Leopoldo María Panero, "un hombre fascinante del que entre vaho y vaho de genialidad aprendí mucho".

Y es que el mucho talento literario de Leopoldo María Panero se superpone a su quiebra psíquica. Lo testimonia el Catedrático de Teoría de la Literatura de la Universidad de Zaragoza, Túa Blesa, uno de los mejores conocedores de la obra de Panero y que se responsabiliza de la edición de los Cuentos completos de un Leopoldo María a quien considera "uno de los poetas mayores de nuestro tiempo".

Una obra cuentística poco conocida pero que, según Blesa, mantiene "los mismos niveles de calidad, fuerza y provocación que son marca de la casa para uno de los autores más impredecibles". Blesa recoge unos cuentos cuyo denominador común gira en torno al terror, el horror, lo sobrenatural y lo fantástico. Unos textos que estaban desperdigados en diversa publicaciones y en las colecciones El lugar del hijo y Palabras de un asesino.


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