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TERRORISMO

Calahorra se recupera tras el coche bomba de ETA contra la Guardia Civil

Los terroristas ya habían atacado la casa cuartel de Calahorra en diciembre de 1983 causando daños materiales

Actualizada Domingo, 23 de marzo de 2008 - 01:48 h.
  • EFE Y COLPISA. CALAHORRA

El coche bomba de ETA que el pasado viernes hizo explosión junto al cuartel de la Guardia Civil de Calahorra estaba cargado con 70 kilogramos de explosivos, posiblemente amonal. La localidad riojana empeza a recuperar ayer la calma, después de los momentos de tensión vividos el viernes, cuando a las 13.30 horas, cuarenta vecinos tuvieron que salir precipitadamente de sus casas tras el aviso de bomba. La explosión causó una quincena de heridos leves y cuantiosos daños materiales.

El cuartel de la Guardia Civil va a ser derribado mientras que se está analizando el estado de cuatro bloques afectados por la explosión para comprobar si hay daños estructurales. El coche bomba también dejó inservibles los coches aparcados en esa calle.

Todas las pistas que baraja en este momento el Ministerio del Interior apuntan a que el atentado fue obra del comando Vizcaya de ETA liderado por Jurdan Martitegi y Arkaitz Goikoetxea. Ambos liberados (a sueldo de ETA) también parecen ser los responsables directos de la práctica totalidad de los quince atentados que la banda terrorista ha cometido desde que el pasado 5 de junio dio por terminado el alto el fuego de catorce meses, dos de los cuales resultaron fallidos.

El coche bomba estalló el viernes, sobre las dos de la tarde, junto a un muro del cuartel de la Guardia Civil que hizo de parapeto y que reorientó la fuerza de la onda expansiva hacia los inmuebles próximos de la calle Gallarza.

El artefacto hizo explosión media hora después de que un miembro de ETA comunicase a la sede central de la DYA en Vizcaya y a los bomberos de Calahorra la hora, el lugar y el vehículo de la explosión. Las fuerzas de seguridad, pese a lo ajustado del plazo dado por los terroristas, lograron acordonar y desalojar un perímetro de 300 metros desde el coche bomba, lo que evitó que se registrasen muertes en unas calles del centro de la ciudad muy concurridas en ese momento por las procesiones del Viernes Santo.

Crisis de ansiedad

La explosión causó heridas leves a 15 personas, dos de ellas un guardia civil que sufrió un traumatismo en las cervicales al tirarse al suelo y un niño, que no requirieron de hospitalización. La mayor parte de las atenciones médicas de urgencia fueron por ligeros cortes por cristales o leves impactos de metralla y por crisis de ansiedad.

Las pesquisas realizadas hasta ahora señalan que el comando operativo del viernes habría estado formado al menos por tres terroristas. El primero de ellos, encapuchado, fue grabado minutos antes de la una y media de la tarde por la propia cámara de vigilancia del cuartel de la Guardia Civil de Calahorra cuando aparcaba el Honda Civic azul en el lugar del atentado. Él también se lo imaginaba porque en todo momento dio la espalda al objetivo.

Un segundo terrorista le esperaba a pocos metros, en el automóvil con el que ambos emprendieron la huida de la ciudad riojana antes de llamar a la DYA de Vizcaya para avisar de la presencia del coche bomba.

El tercer terrorista vigilaba en una ladera de la sierra de Toloño, ubicada entre Álava y La Rioja, a la pareja a la que, sobre las doce de esa mañana, había robado, a punta de pistola, a cara descubierta y en compañía de los otros dos miembros del comando, el Honda Civic que estalló en Calahorra. Este tercer etarra los vigiló, amordazados y atados a un árbol, hasta las dos de la tarde, cuando le confirmaron la explosión. Después se marchó y avisó a Ertzaintza, que encontró a los secuestrados en ese mismo lugar a las cuatro y media de la tarde.

Los artificieros de la Guardia Civil investigaban ayer los restos de la explosión de Calahorra para determinar el tipo de explosivo utilizado, que podría ser amonal, ya que es el material utilizado por el comando Vizcaya en los catorce atentados anteriores.

Este comando fue el que el 25 de agosto de 2007 el cuartel de Durango (Vizcaya) y el que intentó matar en Bilbao al escolta Gabriel Ginés. El comando sería también el autor de las bombas trampa de los juzgados de Guecho y del monte Arnotegi (Bilbao), de las voladuras de sedes del PSE, los juzgados de Bergara y la comisaría de la Ertzaintza en Zaráuz, entre otros.

A las órdenes de Iriondo

Los expertos antiterroristas consideran que Martitegi y Goikoetxea viven a caballo entre el País Vasco y el sur de Francia, donde se repliegan tras los atentados, y que pueden ser ellos mismos quienes crucen la frontera con los explosivos y los coches bomba que necesitan para sus crímenes.

Su contacto y jefe directo en Francia sería Aitzol Iriondo, el actual responsable de la logística militar de ETA y uno de los lugartenientes de Garikoitz Azpiazu, Txeroki, en la jefatura de los comandos operativos de la banda.

La desarticulación en enero del comando Elurra, los terroristas que volaron la T-4 y que iban a realizar atentados grandes fuera del País Vasco, y la caída en verano de 2007 de varios comandos en Francia, dejaron al Vizcaya como único grupo operativo de ETA en su vuelta a los asesinatos.


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