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CHANTAL MAILLARD ESCRITORA

"Hemos olvidado sentir lo que está latiendo"

La poetisa y filósofa, Premio Nacional de Poesía 2004. ha impartido un taller de literatura creativa en Ipes Pamplona.

Actualizada Domingo, 23 de marzo de 2008 - 04:00 h.
  • J.R.S. . PAMPLONA .

Chantal Maillard (Bruselas, 1951) es lenta al hablar. Se pausa, reflexiona sobre el discurso, cuida las palabras, las rectifica si lo cree necesario. Proyecta un sentimiento a medio camino entre la calma y la tristeza. Chantal Maillard es poetisa y filósofa y en 2004 ganó el Premio Nacional de Poesía con Matar a Platón. Radicada en España desde niña, Maillard ha sido profesora de estética y teoría de las artes en Málaga y se ha especializado en religiones orientales.

En Pamplona, ha participado en un taller de literatura creativa que organiza Ipes.

¿Por qué se decidió a matara Platón en su poemario?

La realidad tal y como la entendemos demasiado sólida, está demasiado dividida entre conceptos y cosas. Sabemos vivir en los conceptos y nos perdemos la realidad de lo singular; pero lo singular es lo que existe. Ante alguien que está agonizando (el poemario gira en torno a un atropello), nuestra primera reacción es de horror, de extrañamiento. Sin embargo, nos tranquilizan con estadísticas, números y conceptos. Lo que podía haber conseguido hacer del suceso un acontecimiento para el que está ahí se queda en un accidente, que es un número, un caso entre mil. En el libro se va desarrollando un acontecimiento para muchos, se forma una especie de red. La idea de red es bastante más postmoderna que la idea de raíz. La red permite lo moviente, que las cosas sucedan como trazados de una escritura que va haciéndose. Permite entender lo que llamamos realidad como un perpetuo sucederse entre todos.

¿Como surge su obra?

Ha sido un largo proceso vital, que me ha llevado a entender la realidad de manera de manera más vibrátil. Reconozco las cosas mejor por su olor o el sonido que por la vista. Esos sentidos nos permiten también entender, o mejor, recibir lo que ocurre de una manera más móvil. El libro se debe a la necesidad de recuperar algo que quizás hemos olvidado: sentir lo que está latiendo. Cualquier suceso late ante nosotros. Un accidente se convierte en acontecimiento cuando lo sentimos latir. Nos abre una herida que es nuestra, de todos, desde el principio, que reconocemos, y por la que nos sentimos unidos.

¿Se debe a la vida tan rápida que tenemos que vivir?

La sociedad se ha ido transformando, de manera que ha generado cosas que nos parecen más necesarias porque son más útiles, pero ha perdido otras más genuinas y necesarias. Hemos perdido el sentido de las cosas importantes de la vida, una vida que por muchas tecnologías que tengamos seguimos entendiendo muy poco, igual de poco que antiguamente. Pero creemos que la entendemos mejor.

¿Qué pueden aportar las filosofías orientales?

Mayor elasticidad. Las concepciones indias son hermenéuticas, tienen conciencia de que sus religiones son una simbología. Por tanto, son lábiles, más permeables y menos intransigentes. Aunque transigir no me gusta, indica superioridad de quien lo dice. La palabra sería acogida. El hinduismo acoge cualquier cosa. No podemos decir lo mismo de nuestros monoteísmos. Podríamos aprender de ellos en ese sentido: habría menos límites, menos barreras, más comunicación. Del budismo podemos aprender a mirarse a uno mismo con cierta distancia, lo que permite no identificarse tanto con lo que creemos ser y entender que lo que llamamos aquí yo, que prefiero denominar mí, se construye.Como toda construcción, no tiene una consistencia perenne y puede derribarse. Simplemente es una ilusión que construimos durante nuestra vida. Si no hay que identificarse con lo que vamos construyendo, crearemos menos barreras para proteger eso que hemos construido.

Dice que es difícil entender la realidad, porque es imposible ir más allá de la mente de uno.

Ir más allá de la mente sería como saltar la propia sombra. Pero hay una posibilidad de que algo de nosotros observe esa mente, mirando lo que llamo los usos, las modalidades anímicas con las que nos identificamos. Si alguien me pisa y me duele, me identifico con ese dolor. Pero está la capacidad de distanciarse de ese dolor y observarlo. Es en los momentos terribles, dolorosos, donde utilizamos la estrategia de separarnos para vernos. ¿Para qué? Para equilibrar, lograr un estado de serenidad en la que allá calma.

Dice que llega mejor a las cosas a través del oído o del olor...

No se trata de algo a lo que llegar sino de algo en lo que estar. La idea de llegar es instrumental, de la historia lineal que empieza y termina, en la que hay llegar a un punto a través del progreso. Llegar a es una señal de insatisfacción. El gran problema de nuestra civilización actual es la insatisfacción y la necesidad de aumentar los deseos para que individuos permanentemente insatisfechos sean consumistas.


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