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El uranio empobrecido contamina todo

En Nayaf las familias procuran comprar alimentos producidos fuera del país para evitar la contaminación que han dejado las bombas de uranio empobrecido en su tierra, que está teniendo ya efectos en el índice de cáncer y niños con malformaciones

Actualizada Jueves, 20 de marzo de 2008 - 04:00 h.
  • MERCEDES GALLEGO . ENVIADA ESPECIAL A IRAK DE COLPISA/DIARIO DE NAVARRA .

EL queso, de Irán. Los pepinos, de Siria. El pollo, de Omán. Sobre la mesa de Sami Rasouli no hay productos locales. El miedo a la extraña epidemia de cáncer y malformaciones genéticas les ha abierto sitio en los mercados de Irak, que ahora se abastecen mayoritariamente de productos importados para quien se los pueda permitir.

La oleada de cáncer rampante ha bajado drásticamente la edad de las víctimas: niños de ocho años con cáncer de colon, niñas de 16 con cáncer de pecho, bebés de año y medio con liposarcomas (tumores malignos). Todos estos casos han sido documentados por los Equipos de Musulmanes por la Paz que fundase Rasouli. Un eminente físico nuclear iraquí, Najim Askouri, y el director del Departamento de Patología del Hospital de Nayaf, Assad Al-Janabi, dirigieron el estudio en el área cercana a los bombardeos estadounidenses de la I Guerra del Golfo que detectó 28,21 casos por cada mil personas, en comparación 8 ó 12 en otras partes del país.

El rastro de las bombas

Detrás creen ver el fantasma radioactivo de las bombas y la metralla de uranio empobrecido que EE UU empezó a utilizar en 1991 y volvió a disparar hace cinco años. Cautelosamente, el informe utiliza las cifras admitidas por el Pentágono, 350 toneladas en la primera Guerra del Golfo y 150 en la segunda, pero otras fuentes multiplican estas cantidades hasta por diez.

En comparación, Carla del Ponte, la fiscal jefe del Tribunal Internacional para los Crímenes de la Antigua Yugoslavia, advirtió en 2001 a la OTAN que podría ser acusada de crímenes contra la humanidad por las 9 toneladas que usó en Kosovo y 3 en Bosnia. Los cargos nunca llegaron a fraguarse porque no existe un tratado específico que vete el uso de estas armas modernas.

El uranio empobrecido es considerado el origen del llamado «síndrome de la Guerra del Golfo» que sufrieron por primera vez los soldados americanos y británicos. A esos veteranos se les ha encontrado 14 veces más anormalidades genéticas en sus cromosomas que al resto de la población. A los dos años su prole padecía ya un 20% más de malformaciones que el resto de los niños estadounidenses. Un estudio posterior en Gran Bretaña elevó esa cifra al 50%, hasta el punto de que el gobierno británico admitió la relación y empezó a pagar las pensiones correspondientes hace tres años. Los soldados se fueron, pero el uranio de sus bombas se quedó en el polvo que respiran los iraquíes y se filtró a los acuíferos que riegan sus tierras hasta formar colarse en la cadena alimenticia. El mismo agua radiactiva que utilizan para ducharse o para alimentar a sus animales.

Por eso al pequeño Omar lo bañan calentando agua de botellas importadas -la rampante corrupción no permite fiarse de las nacionales. El proceso es tan caro y laborioso que el bebé de seis mes meses sólo disfruta de un baño al mes. En su hogar, una casa de dos habitaciones descascarilladas con las ventanas rotas, nadie bebe agua del grifo. Rasouli prefiere que sus hijos duerman en una colchoneta en el suelo con paredes desnudas para gastarse sus modestos ingresos en un vaso de agua limpia, el bien más escaso en Irak. Aún quienes no conocen los efectos del uranio empobrecido saben que el agua de las cloacas se ha mezclado con la de abastecimiento y está plagada de bacterias.


Comentarios
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  • En las guerras que los americanos libraron contra Milosevic o contra Sadam Husseín había un bando que gana todas las guerras: los fabricantes de armas.Queda claro que no se optó por el mal menor, es decir, por una guerra con algunos muertos inevitables para luego llegar a la paz y la vida, ya que de antemano se sabía que, tras el bombardeo con uranio enriquecido con muerte, sólo podría llegar aún más muerte. lector

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