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Un estudio minimiza el impacto de la flota palangrera en la muerte de tortugas bobas

Los 74 barcos palangreros que faenan en el Mediterráneo occidental capturan sin querer unas 6.000 tortugas cada año

Actualizada Miércoles, 19 de marzo de 2008 - 18:53 h.
  • AGENCIAS. Barcelona

Unas 6.000 tortugas bobas mueren cada año en la zona del Mediterráneo occidental, donde se estima que viven cerca de 20.000 ejemplares, una décima parte de los cuales, algo menos de lo que se pensaba hasta ahora, fallecen tras ser capturados accidentalmente por la flota palangrera española.

Por primera vez en España, un estudio de la Obra Social La Caixa y la Universidad de Barcelona, dirigido por el profesor Lluís Cardona, ha analizado la mortalidad de estos animales en peligro de extinción para determinar cuál es la incidencia real de la actividad pesquera en su difícil supervivencia.

Los resultados revelan que la pesca con palangre de superficie, una técnica utilizada para la captura de atún y pez espada, "no es la única responsable" de la elevada mortalidad de las tortugas bobas en el Mediterráneo occidental, sino que hay que tener en cuenta otros factores relevantes, como la actividad de las flotas italianas y marroquíes o las artes de pesca menores.

En concreto, según ha explicado Cardona, la flota palangrera, que trabaja principalmente en aguas de Baleares, Cataluña, Valencia, Murcia y el norte de África, causa, en el peor de los casos posibles, la muerte del 10 por ciento de la población de estos animales -unos 2.000 anuales-, mientras que la tasa de mortalidad total de la especie es del 27 por ciento -unos 6.000 cada año-.

"El problema es bastante menos serio de lo que se había pensado inicialmente", ha señalado el responsable de la investigación, ya que hasta ahora se consideraba que la pesca con palangre, consistente en lanzar una línea de varias millas con anzuelos, era la principal responsable de la muerte de tortugas bobas en la zona norte del Mediterráneo.

Para realizar el estudio los investigadores colocaron un transmisor a catorce tortugas bobas capturadas accidentalmente por pescadores de palangre entre el 5 y el 27 de septiembre de 2007, cinco de las cuales tenían el anzuelo en forma de "J" clavado en la boca y el resto en el esófago o en el estómago.

Una vez liberadas, tal y como hacen habitualmente los pescadores, con el anzuelo aún clavado y el sedal cortado, sólo dos ejemplares murieron debido a las heridas ocasionadas por este arte de pesca.

Cardona ha destacado que los emisores utilizados para seguir el rastro de las tortugas se fijaron a los caparazones a través de un hilo y se programaron para liberarse automáticamente al cabo de cuatro meses después de su colocación, ya que es el período que asegura su supervivencia.

Estos transmisores de última generación, utilizados por primera vez en España, también estaban programados para soltarse en caso de que el animal se sumergiera a más de 500 metros o nadara por la superficie de forma continuada durante más de ocho días, lo que significaría que habría fallecido.

Transcurridos los cuatro meses establecidos se observó que sólo murieron dos de las catorce tortugas estudiadas, lo que representa un 15 por ciento de las mismas.

No obstante, Cardona ha subrayado que, teniendo en cuenta el error de la muestra, la probabilidad de que un ejemplar muera tras ser capturado accidentalmente se sitúa entre el 5 y el 35 por ciento.

En la actualidad, según ha dicho Cardona, los 74 barcos palangreros que faenan en el Mediterráneo occidental capturan sin querer unas 6.000 tortugas cada año, un valor muy inferior a los 20.000 animales que se estima que se capturaban accidentalmente a finales de la década de los ochenta y principios de los noventa.

En cualquier caso, Cardona ha incidido en la necesidad de que se adopten medidas para reducir la mortalidad de las tortugas bobas, como cambiar el tipo de cebo, adoptando un tipo de carne que guste a los peces espada pero no a las tortugas, que los pescadores de palangre calen a más profundidad o que lo hagan de noche, ya que las tortugas sólo se alimentan de día.


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