El campeón de Ibero ganó y convenció en su vuelta a las canchas
Juan Martínez de Irujo volvió a vestirse ayer de blanco. Lo hizo en el Beotíbar de Tolosa después de 85 días de inactividad y una intervención quirúrgica en su derecha. El campeón de Ibero, que hizo pareja con Óscar Lasa, se impuso 22-18 a Xala-Nalda III en su regreso a las canchas. Irujo dejó una buena impresión, pero sobre todo dejó la sensación de tener hambre de pelota y frontón.
Poco después de las cinco de la tarde Irujo saltaba a la cancha del Beotíbar. Sus incondicionales, que también quisieron arroparle en Tolosa, le aplaudieron. El de Ibero calentó a conciencia, y en cuanto se lanzó la chapa se metió en el partido hasta las cachas.
Irujo tenía ayer muchas cosas en la cabeza, todas giraban alrededor de su cabeza. Un hambre tremenda de pelota, ganas de agradar en su regreso, pero sobre todo de cómo respondía su derecha después de tres meses largos de inactividad.
El dos veces campeón manomanista comenzó el partido eléctrico. Es como si quisiera probar que todo estaba en su sitio en poco tiempo, que nada se le había olvidado. Y empezó a probar cosas de forma alterna pero con una intensidad bestial. Sacó sin problemas y con intención, restó de aire los saques como antaño de volea, pero sin soltarle del todo por precaución, y comprobó que su repertorio rematador y técnico sigue intacto. Se colocó con un 3-8 favorable que despejó cualquier duda sobre su regreso.
Las carencias lógicas
El diseño del partido era a priori beneficioso para el de Ibero. Con un Lasa seguro atrás teóricamente (terminó marrando cinco pelotas) eran superiores a Xala-Nalda III. El francés quizá no tuvo la frescura que se esperaba, pero puso a prueba al campeón de Ibero y llegó a colocarse 13-14. Le costó al navarro el ritmo a la hora de desplazarse al ancho, y tiró cinco pelotas más fruto de la precipitación que otra cosa. Fue en su peor rato, del 4-18 al 12-12 en el que no consiguió ningún tanto.
Pero fue el propio Irujo y los errores de Xala los que terminaron resolviendo en la parte final del encuentro. Lo hizo con una zurda que sigue intacta, igual de letal que antes con la que dibujó un dos paredes a resto de saque al ancho precioso o con la que se cobró buenos pelotazos atrás.
La pelota tuvo ayer la buena noticia del regreso de Juan Martínez de Irujo. Su empresa y el público le esperaban con ansia. Ahora es cuestión de paciencia.
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