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EL BLOC J.M. ESPARZA

En franca progresión

A falta de Patxi Puñal, el esquema no se resintió con Astudillo, y Plasil ganó en presencia en todo el campo

Actualizada Lunes, 17 de marzo de 2008 - 04:00 h.

U N empate en toda regla, de los peleados, de los que pueden acabar con victoria por cualquiera de los dos lados, porque ambos la desean y buscan, de los que sientan bien, de los que aportan puntos de oro, de los que regalan confianza, en fin, de los que consolidan los postulados en que se asienta un equipo.

El empate de Valladolid nada soluciona matematicamente, en el sentido de que la tabla clasificatoria sigue igual de ajustada, y peligrosa, pero confirma que el cuadro de Ziganda sigue en el buen camino, haciéndose a sí mismo y sumando, que a la postre es lo que importa.

En el José Zorrilla, sin Patxi Puñal y con Astudillo en el plantel de inicio, el esquema del equipo no se resintió. Los pucelanos plantearon más problemas en la primera parte, principalmente, en la que hicieron suyo el balón, pero se las vieron y desearon en la segunda, en la que jugaron más con el corazón y las ganas que con la cabeza y las ideas, porque éstas ya florecieron más y mejor por el bando osasunista, pese a que entonces no contaba con Juanfran, uno de los más activos en el periodo anterior.

Además, a falta de esa labor oscura e imprescindible de Patxi Puñal, pudo verse a Plasil ocupando mucho más campo, recorriendo más kilómetros de los habituales de arriba hacia abajo y a la inversa. Quizás, Osasuna se traiga de Pucela el crecimiento del checo en un puesto clave dentro de la idiosincrasia del equipo, erigiéndose en una de las piedras angulares que Ziganda buscaba y no encontraba en la primera vuelta.

Por otra parte, no hay que obviar al Valladolid, que se jugaba la vida más que Osasuna, por aquello de jugar en casa, y peleó a muerte cada balón. Querían ganar sí o sí, y no pudieron, lo que también dice de la seriedad rojilla. Los vallisoletanos tuvieron oportunidades, una clarísima, pero no más ni mejores que las del cuadro navarro, como demuestran los dos balones a la madera. El empate sin goles refleja lo táctico del juego, que habrá quien lo viera aburrido, pero no hace justicia a la realidad del partido. Por parte castellana, por las ganas. En cuanto a Osasuna por la puesta en práctica de un esquema que da sus frutos, también en ocasiones.

La pena es que el equipo regresa de Valladolid sin esa segunda victoria consecutiva, que se resiste lo suyo, pese a su urgente necesidad. Sin embargo, llegará. Sin duda que llegará. Si el equipo no tuerce la progresión en la que ha entrado y madura, encadenará esa segunda victoria fundamental para despegar en la tabla camino de la salvación.


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