Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra
SOCIEDAD

En clausura

El trabajo es la fuente de ingresos cisterciense, aunque hoy día la mayor parte de sus tierras están arrendadas

Actualizada Domingo, 16 de marzo de 2008 - 04:00 h.
  • TEXTO IÑIGO SALVOCHFOTOGRAFÍA JAVIER SESMA

Tras los muros de la oliva descubro a 19 monjes que viven bajo una regla monástica escrita hace mil años. En pleno siglo XXI, todavía les sirve para librar un peculiar combate espiritual. Éste es el relato de un periodista acogido como huésped durante dos días en su clausura.

"E N el año 1098 de la Encarnación del Señor, Roberto, de santa memoria, primer abad de la Iglesia de Molesmes, abandonó su monasterio junto a veinte monjes con el fin de hallar un lugar en el que observar más estrictamente y con mayor perfección la regla de San Benito (s.VI). Se encaminaron a un desierto francés llamado Cíteaux (Císter). Este lugar se encontraba en la diócesis de Chalon y debido a la espesura del bosque era intransitable al hombre y habitado únicamente por fieras".

A penas medio siglo después de estos hechos, la orden monástica cisterciense se había extendido de forma notable por los llanos de la Europa medieval gracias al impulso de san Bernardo y convirtiéndose en uno de los focos culturales de la época. Cuando los primeros cistercienses llegaron a Navarra, el rey García Ramírez trataba de zafarse del dominio aragonés. Para reafirmar su frontera, en el lugar de La Oliva, muy cerca del entonces despoblado Cara Castellum (Carcastillo), apoyo la edificación de un nuevo monasterio tras el que los monjes blancos se parapetarían para librar su combate espiritual. Hoy, mil años después, los herederos de aquellos monjes siguen librando cada día esa misma batalla con el propósito de alcanzar la unión con Dios.

04.10 LEVANTARSE

"LOS MONJES DORMIRÁN VESTIDOS Y CEÑIDOS CON CINTURONES O CORDONES, PROCURANDO NO TENER CONSIGO LOS CUCHILLOS QUE LLEVAN A LA CINTURA".( REGLA DE SAN BENITO).

Un suave timbre rompe el silencio de la noche en el Monasterio de La Oliva. A la luz de la lámpara, la celda que me ha asignado el padre Pablo, el abad, parece más diminuta todavía. Al sencillo lecho en el que he dormido, le acompañan un pequeño armario y una mesa para la que apenas queda ya sitio entre ambos. La tempestad se ha abatido con furia sobre el Monasterio durante la noche. Me extraña que el pasillo se encuentre a oscuras, pero no me atrevo a accionar el interruptor por si me salto alguna regla no escrita. Así que camino a tientas hacia la planta baja. Por el camino descubro los pasos silenciosos de un monje que busca también el pasadizo subterráneo que une la abadía con la Iglesia. Más tarde no me privaré de preguntarle al padre abad sobre la regla de San Benito: "¿Todavía duermen los monjes con el hábito?" Él sonreirá para contestar: "Han seguido con esa costumbre hasta no hace mucho tiempo. Con el mismo hábito blanco de lana se trabajaba en el campo, se rezaba en la Iglesia y se dormía. Pero creo que eso ya no se podría entender hoy desde el punto de vista de la higiene, ¿no?"

Sin embargo, ahora debo centrarme en los pasos de ese monje y en los de otros que han surgido de entre las sombras de la noche.

04.30 VIGILIAS

"CONFORME A LA TRADICIÓN DE LA ORDEN, LAS HORAS QUE PRECEDEN A LA SALIDA DEL SOL, SON LAS MÁS APROPIADAS PARA CONSAGRARLAS A DIOS MEDIANTE LA CELEBRACIÓN DE LAS VIGILIAS, LA ORACIÓN Y LA MEDITACIÓN". (R.B.)

Dieciséis monjes han tomado asiento en torno al ábside de la Iglesia gótica de Nuestra Señora de la Oliva. No ocupan el coro porque uno de los monjes y un postulante boliviano han estado el día anterior aplicando una capa de barniz.Tres monjes más permanecen a estas horas de la noche en sus habitaciones por enfermedad, aunque disponen de un altavoz en su habitación para escuchar los rezos y la Eucaristía. Aquí, abajo, el padre Gregorio le arranca los primeros acordes al órgano y los monjes le siguen entonando el primer salmo. Se ha iniciado el primer momento de ascesis o búsqueda de Dios, pero en el exterior el cierzo sopla con fuerza descomunal y arranca a las grietas y canalones unos gemidos que no parecen sino de ánimas. Eso me recuerda que la tarde anterior, el prior, el padre Daniel, me contó que en las excavaciones previas a la actual rehabilitación del entorno han aparecido multitud de huesos que posiblemente pertenezcan a los 700 soldados franceses que se cree murieron en La Oliva durante el tiempo en que fue hospital militar en la guerra de la Convención (1795). Aunque las paredes del templo rezuman humedad por todos sus poros y es difícil soportar el frío, el rezo de los monjes transmite cierta sensación de paz frente al desorden que impone la naturaleza en el exterior. Más tarde descubriremos que uno de los 20 nidos de cigüeñas que cubren el entorno del monasterio ha volado desde el tejado de la Iglesia hasta el techo de la abadía. El punto y aparte a este primer rezo lo pon el canto del Ángelus. A su conclusión salimos por el pasadizo de la Iglesia, todavía en la oscuridad de la noche.

05.30 Desayuno

"ENSEÑA AQUÍ EL PROFETA, QUE SI HAY OCASIONES EN LAS QUE HAY QUE RENUNCIAR A LAS CONVERSACIONES BUENAS, POR EXIGIRLO ASÍ LA MISMA TACITURNIDAD, CUÁNTO MÁS NOS DEBEMOS ABSTENERNOS DE LAS MALAS". (R.B.)

El silencio es una de las peculiaridades de la vida monástica cisterciense. Lo descubro en el desayuno a la par que me hago cargo de la austeridad del cenobio: un café con leche y un pedazo de pan apto para hacer barquitos es con lo que hay que mantenerse desde las 4 de la mañana hasta la una de la tarde, hora del almuerzo.

Pero ahora todavía no son ni las seis y no son las mejores horas para entablar conversaciones. Sin embargo, sorprende el silencio. Compruebo que pequeños gestos le bastan al padre Gregorio para indicar dónde está el azúcar o para que el padre Daniel ofrezca la leche. La tarde anterior, cuando el padre Pablo me recibió en el despacho abacial, sonaron los golpes de unos nudillos en la puerta. La forma de decir adelante del abad fue simple: golpear la mesa de su despacho con los nudillos. Pero esta mañana, cuando salgo del refectorio (comedor) tras el desayuno, sorprendo en el claustro a un monje que le dice a otro "está nevando". Desde luego, que los primeros copos del invierno en Carcastillo merecen el comentario. No tardaré en comprobar que el silencio puede ser roto cuando es necesario sin problema, sobre todo, con el huésped.

El reloj señala las seis de la mañana cuando tropiezo con el padre Ramón, el enfermero, que empuja la silla de ruedas de uno de los monjes mayores. En la puerta del monasterio espera la ambulancia que llevará al paciente a su diálisis en Pamplona.

07.00 laudes

"COMO EL SALMISTA DICE, SIETE VECES AL DÍA TE ALABO". (R.B.)

Comienza a rayar el alba y la campana toca a Laudes. Es el primero de los siete actos diurnos de oración. El frío se hace más intenso en el interior de la Iglesia, pero parece no importarles a los monjes que entonan de nuevo otros tres salmos. El último de ellos no ayuda en nada a templar el ambiente: "esparce la nieve con su mano..., congela las aguas...", pero los frailes, enfundados en unos ponchos blancos con capucha llamados cogullas, siguen como si nada sus rezos bajo la imagen de Nuestra Señora de La Oliva. El padre Prior será quien me cuente también su historia. "La imagen titular desapareció, como tantas otras cosas, en el siglo XIX, con la desamortización y ahora se encuentra en Ejea de los Caballeros (Zaragoza). Hace ya años que se pidió permiso para hacer una mascarilla, pero cuando vieron aparecer al abad con alguno de los monjes, los del pueblo creyeron que querían llevarse la Virgen y tuvieron que salir por pies". La imagen actual, situada sobre un pedestal, parece pétrea, pero es de cerámica y la hizo un escultor francés. No tengo opción de levantarme del solitario banco de la Iglesia que ocupo, los cistercienses inician la celebración de la Eucaristía. Al concluir ésta, todos se distribuyen entre los bancos con la cabeza recogida en su capucha para sumirse en sus rezos. Y sin mediar tregua, una breve oración da inicio a la hora de Tercia. Y con ella, ahora sí, el ora da paso al labora.

08.15 tercia-trabajo

"LA FIDELIDAD A LA TRADICIÓN CISTERCIENSE EXIGE QUE LOS INGRESOS ORDINARIOS DE LA COMUNIDAD PROVENGAN PRINCIPALMENTE DEL FRUTO DE SU TRABAJO". (ESTATUTOS)

La media de edad de los monjes supera los 60 años, así que la mayor parte de las tierras de La Oliva ya no las cultivan ellos, sino que están arrendadas. Lejos quedaron los tiempos en los que la abadía se llenaba con más de 60 monjes, así que ahora mientras la viña la guarda el Señor, ellos se dedican a otro tipo de tareas. Sí que hay dos, el hermano Enrique y el hermano José Luis, que se dedican a la huerta. Con el cierzo hostigando mis pasos por la huerta encuentro al hermano Enrique en el invernadero preparando la tierra para una nueva plantación. Llama la atención que ha cambiado el hábito cisterciense por un mono azul. "Con lo que producimos nos autoabastecemos todo el año y si sobra algo lo damos a otras instituciones o monasterios que lo necesiten", asegura.

Y aunque éste es el Monasterio de La Oliva, es más conocido por el vino y su bodega, que por el aceite. Sin embargo, según me muestra Pablo, el padre abad, este año han plantado 600 olivos en la huerta, de forma que en unos pocos años podrán recoger la primera cosecha con maquinaria. Al año plantarán otros seiscientos.

Pero, ¿qué hacen los demás monjes? Entro a la cocina y descubro al hermano Hebert preparando varias tortillas de verduras. Hebert es venezolano, tiene 52 años y lleva unos 25 en La Oliva. A pesar de todo, su acento le sigue delatando. Salgo al pasillo y veo que el padre Ramón, al otro lado del claustro, sigue atendiendo a los enfermos. El hermano Luis atiende la portería, mientras Daniel, el prior, se interna en el templo con un grupo de pasajeros que ha bajado de un autobús andaluz del Inserso, a los que descubre los monjes vendimiadores esculpidos en algunos de los capiteles del claustro.

El hermano Gregorio, con su mirada pícara, alista la tienda del monasterio en la que vende todo tipo de productos a los visitantes, desde chocolate a cosméticos. Lo hace con un don de gentes que sólo se explica al descubrir los siete idiomas que habla este azpeitiarra y que le permitieron recorrer medio mundo durante veinte años como intérprete. Además, también fue pastelero, por lo que no desdice al refrán "cocinero antes que fraile".

Pero todos tienen su cometido. El padre Francisco atiende la hospeddería, que se suele llenar en tiempo de Semana Santa, y que acoge a muchos hombres en busca de paz, sobre todo entre los meses de mayo y octubre. Otros monjes se ocupan de coser sus ropas en la sastrería, las fotocopias en el taller de encuadernación, el mantenimiento del edificio... Todos dejan sus ocupaciones al tañido de la campana.

12.45 sexta-comida

"DURANTE LA COMIDA HAYA UN SILENCIO ABSOLUTO, DE MANERA QUE NO SE OIGA NI UN MURMULLO, NI CUALQUIER OTRA VOZ SINO LA DEL LECTOR". "SIGUIENDO LA TRADICIÓN ABSTÉNGANSE EN TODO TIEMPO LOS HERMANOS DE COMER CARNE".

Concluido el rezo de sexta y tras un nuevo canto del ángelus, nos dirigimos en fila, como siempre que salimos de la Iglesia, hacia el refectorio. Allí todos tienen su sitio. El mío esta ubicado junto a uno de los padres mayores. A un golpe de cuchara del abad, el encargado de turno comienza a leer desde el otro extremo de la sala una lectura que nos acompañará toda la comida. Efectivamente, como ordena la regla, no hay carne. Tampoco la hubo el día anterior en la cena, ni la habrá al día siguiente en la comida... El padre Daniel me sirve unas lentejas, que serán acompañadas después por unas anchoíllas fritas.

Mi compañero de mesa me ofrece una cesta con media barra de pan y un cuchillo. Como hay un pedazo ya cortado, lo tomo. "¿Eso vas a coger? Está más duro que un risco" me susurra mi compañero rompiendo su silencio por pura caridad cristiana, y es que el pan debía llevar tiempo paseando en la bandeja. El vino que bebemos es de La Oliva y el recipiente que usamos para beberlo no es vaso, ni copa. Más bien parece un tazón con dos asas. Dos manzanas de la huerta ponen fin a la comida. Calculo que son seis las horas que faltan para la cena.

13.15 descanso

"OBSÉRVESE LA NECESARIA DISCRECIÓN EN EL USO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL, ES DECIR, RADIO, TELÉFONO, TELEVISIÓN" (ESTATUTOS)

Es su rato de descanso durante el día. La hora de siesta. En el monasterio no se ve la televisión. De forma excepcional, un par de monjes graba el programa informe Semanal y lo ven los domingos. El único contacto con la realidad exterior es el ejemplar de Diario de Navarra que les llega cada día y que se coloca en una salita para que pueda ser leído. Pero, en este mundo globalizado, ¿no hay internet en el monasterio? Sí que lo hay. El abad dispone de una cuenta de correo electrónico que puede ser usada por cualquiera de los monjes, pero siempre con cierto control por su parte, igual que si se desea hacer una consulta a Internet. Y es que no es bueno que la vida contemplativa se distraiga con esa ventana al mundo y ese atropello de informaciones que son las autopistas de la información.

14.45 Nona Lectio

"LA OCIOSIDAD ES ENEMIGA DEL ALMA; LOS HERMANOS, PUES, OCUPARÁN SU TIEMPO UNAS VECES TRABAJANDO MANUALMENTE; OTRAS, DEDICÁNDOSE A LA LECTIO DIVINA" (R.B.)

La campana saca a los monjes de su descanso para citarlos a un nuevo rezo de salmos en la Iglesia, así que el templo gótico se llena otra vez de cantos de alabanza a Dios. A la salida de la nave, todos los monjes se dirigen a una pequeña sala donde cuelgan sus cogullas. El padre abad habla brevemente con cada uno de ellos para asignarles trabajos durante la tarde.

"RECUERDE EL ABAD LA ADVERTENCIA DE LA REGLA Y CONSULTE DE BUEN GRADO A LOS HERMANOS EN LOS ASUNTOS QUE ATAÑEN AL BIEN DE LA COMUNIDAD"

El rezo de vísperas es muy similar en cuanto estructura al de laudes y lo vertebran tres salmos cantados. A su conclusión, los monjes se dirigen al refectorio para tomar la cena. La lechuga del invernadero está fresca y le acompaña un filete de pescado. Ayer fue todo más frugal: sopa de huevo y dos manzanas. Tras la cena hay un nuevo período de lectio divina. Después de dos días con ellos compruebo que, a pesar del silencio, los monjes intentan pasar el mayor tiempo juntos. Eso caracteriza al monje del cenobio, la vida en comunidad. A las ocho llega el tiempo del capítulo, donde se reúnen todos con el padre Abad para dar paso a las consultas, decisiones, y la corrección fraterna. Me lo imagino, porque es el único acto del día en el que no participo dada su privacidad.

20.45 completas

"LOS MONJES HAN DE GUARDAR SIEMPRE SILENCIO, PERO MÁS EN LAS HORAS NOCTURNAS". (R.B.)

La noche de invierno hace rato que se ha abatido sobre el monasterio. El rezo de completas pone punto final al día con un "el señor nos dé una noche tranquila y una muerte santa". Entonces el silencio se enseñorea de la Abadía. A las cuatro comenzará otro día.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra
  • Me llama la atención su reacción por mi información completando la del periodista. No pongo en duda el trabajo de los monjes ni sus cualidades ni el valor del monasterio. Tan sólo afirmo que el trabajo no es su único ingreso y explico que 19 reciben lo mismo que 33.000. No es su única responsabilidad. Las ordenanzas están obsoletas, lo siento por quienes se revuelven contra la información, pero es así. Ya he estado en el Monasterio, escuchado a los monjes, oído misa, comprado vino... y todo ello lo valoro. Les ruego respeten que haya quienes concebimos el mundo de manera distinta a ustedes. Pero con respeto por su opción aunque defendiendo la nuestra que, en este caso, es el desmantelamiento del polígono de tiro. Sin detrimento de los militares. No me meto con sus personas; insisto, hablo de una concepción de la vida, para la que les pido el mismo respeto que yo les tengo a ustedes. Gracias y saludos antipolígono. Milagros RubioMilagros Rubio
  • Allguien lo ve todo a traves de un único prisma, de un juicio preconcebido, sin tener en cuenta otras alternativas ni otras ideas. Yo pienso que los militares hacen su labor, están legalmente establecidos en las Bardenas, pagan el canon o renta que han acordado, se entrenan para días de adversidad (que ojala nunca lleguen). Estoy seguro que Milagros Rubio, de llegar esa adversidad a la que me refiero, no dudaría en recibir la yuda y defensa del ejército. O no?Vale ya
  • Que reduccionista, demagoga y corta de miras es su propuesta, sra. Rubio, por no decir repetitiva.A mí me encanta ver que todavía quedan reductos de paz en este mundo globalizado. Que no todo tiene que responder al estereotipo de vida moderna.jj
  • Señora Milagros Rubio, el monasterio de la Oliva, como ha podido leer, se mantiene gracias a la Hospedería, la tienda, el vino y los donativos de los fieles u otras personas, además del polígono de tiro. así pues, el monasterio, en parte se autoabastece e intenta vender y sacar dinero de donde puede. no acuse al monasterio de si vota a favor o en contra del polígono y dé gracias de que no sólo viva de eso e intenta hacer lo que puede con los recursos que dispone. cuando desmantelen el polígono espero que se pase por aqui y pague la entrada y compre vino, para que así podamos entre todos sentirnos orgullosos del monasterio y su autoabastecimiento y de la historia que entre sus piedras guarda. Un respeto hacia el Monasterio de la Oliva.Carcastillejo
  • Este monasterio de la Oliva, como otros muchos, es una ventana abierta a la sociedad para ver de otra manera todo lo que sucede diariamente a nuestro lado, todo lo que siente cada cual cuando mira el cielo, a la tierra y a las personas, una ventana abierta para mirar a Dios.Mirar de otra manera. Es una oferta que tiene todo hombre en este pequeño mundo. Yo veo beneficioso, para el creyente o el que no lo es, tener la posibilidad de mirar de otra manera, vivir de otra manera...MiguelMiguel

Noticias relacionadas

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar con muy poca publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra