Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra
MÚSICA FERNANDO PÉREZ OLLO

Novedad báltica y bandoneón íntimo

Actualizada Domingo, 16 de marzo de 2008 - 04:00 h.

E L concierto de Linberg es para violín y, de hecho, delante de la orquesta había un solista al que, fuera de las cadenze, en especial la primera, se le oyó pocas veces con la nitidez suficiente para apreciar la calidad del J.B. Gadagnini (1785), el "Ex Wilhelmj", que tañía, según el programa de mano, y sus propias calidades musicales.

Durante los veinte minutos de la obra el solista fue más bien un ente de ficción, tapado, si no arrasado, por la orquesta, que en ningún momento resultó modelo de refinamiento ni parangón de filigrana sonora, ni de interés, carencia esta última que acaso no tengamos que cargarla en el debe de los intérpretes, sino del autor. La pieza es reciente, estrenada en agosto de 2006, pero podremos preguntar por qué diablos ha llegado a nuestros atriles. Si repasamos los programas de nuestra orquesta, llama la atención la presencia frecuente de alguna partitura aún fresca traída del Norte de Europa. Quien se atenga sólo a lo que oímos en este ciclo, deduciría que el presente y el futuro de la música sinfónica parece incubarse sobre todo a orillas del Báltico, y más concretamente en Finlandia, conclusión sin duda bisoja. Me niego a creer que la razón última de estas presencias resida estrictamente en la calidad de las obras. O en otras palabras, resulta inverosímil que el criterio definitivo para programar las novedades que oímos sean sólo sus quilates. A diferencia de lo que sucedía hasta hace dos décadas, no exige un esfuerzo intenso -y no sólo de tiempo- estar al día de las nuevas creaciones, de cualquier tendencia estética y de muy variado lenguaje musical, en el mundo europeo, americano y aun asiático. En buena parte, basta oír Radio Clásica. Y las partituras circulan con facilidad aquí impensable cuarenta años atrás. (Cientos de Taschenpartituren me tuvieron que enviar desde Viena y Múnich dos inolvidables amigos, Pedro Sáez de Jáuregui y Luis Zabalegui.)

El joven solista (Londres, 1980), al margen del currículum impreso -para quedarse uno haciendo visajes y jeribeques-, añadió una propina que puede ahorrarse. La Alhambra de Tárrega, en adaptación, pierde su carácter, la gracia del trémolo y el ensueño tímbrico de la melodía.

Una de las mejores descripciones de la musicalidad de Piazzola es lo que cuenta su hijo Daniel sobre la muerte del abuelo Nonino: "Papá nos pidió que lo dejáramos solo durante unas horas. Primero hubo un silencio absoluto. Al rato, oímos que tocaba el bandoneón. Era una melodía muy triste, terriblemente triste. Estaba componiendo Adiós Nonino." Era su mejor tango. Mainetti hizo todo emocionante y con la virtud de arreglar y superar a veces las limitaciones materiales del popular acordeón hexagonal.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar con muy poca publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra