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CRÓNICAS DE ASFALTO FRANCISCO JAVIER ZUDAIRE

Buscando a su padre

Cuando nació, no sabía que su padre era un político. Anda que. a buenas horas iba a nacer de haberlo sabido. Más aún: desconocía que se estaba jugando su futuro en unas elecciones. Y lo peor: no ganó.

Actualizada Domingo, 16 de marzo de 2008 - 04:00 h.
  • OPINION@DIARIODENAVARRA.ES

Q UE Dios nuestro Señor, en su infinita misericordia, ampare a Victoria Esperanza, la niña de Rajoy, ahora que el hombre ha perdido las elecciones, y la pequeña se ha quedado sin uno de sus nombres, sin más salida que la esperanza y un futuro incierto. Deseo de corazón que no tanto como lo fue el mío.

Pobre niña de mis ojos, embarcada en la travesía procelosa de los mítines, echada a perder por un puñado de votos, fracasada antes de nacer a la vida adulta. Desde ese día aciago, cuando todos los políticos dicen haber ganado -y no hay nada más triste ni peor batacazo-, me voy fijando en los proyectos de mujer que corretean por los parques, tratando de encontrar a esa niña y darle mi apoyo, decirle que cuatro años no son nada, que su padre político volverá a intentarlo. Si el partido lo permite, las cuchilladas son livianas y el aparato asume en junio esa doctrina groucho-marxista de alcanzar la victoria final desde el encaje de crochés. Ya sé que serán cuatro años tirados, pero, hija, más se perdió en Cuba, si sabes a qué me refiero porque yo no tengo ni idea, a pesar de haber oído toda mi vida esa monserga caribeña (para mí, son los cubanos los que han perdido siempre). Ayer mismo, en el parque de la Media Luna, te busqué, mi niña, y no supe dar contigo. ¿Acaso estabas en el Runaesperando a las barracas? ¿No sabes que ésas también son vanidades inciertas?Temo que andes por ahí, abandonada por culpa del desencanto de unos en las urnas y del pasotismo de otros. Con gusto te adoptaría, no importa que traigas la ideología puesta, ¿cómo habría de importarme si esas cosas, a tu edad, no son sino fruslerías y, a la mía, pura decepción? (Pasa que, como te explicaré más adelante, no soy el más indicado para llevarte conmigo). Pero aquí, cuando alguien se significa así, tan claramente, se le etiqueta, como les pasa a Ana Belén y Norma Duval, y luego hay que apechugar para que se cumpla la tradición, la tragedia del verso, y una de las dos Españas te sople el corazón. Y así estás tú, supongo, hibernando, en espera de otras elecciones, como esos 10 millones que creyeron en tu padre y no les bastó su fe. La fe, sin los votos precisos, no le satisface al cruel y calculador mister D"Hont. No importa, estés donde estés, sigue creciendo, sacúdete el muermo de la campaña, no te plantes como Oscar, déjate llevar por el río que a todos nos lleva. Y no caigas en depresiones ni en fútiles esperas cuatrienales. Para empezar, aplícate en el cole y deja de ser tan ansiosa, porque, a tu edad -¿seis años, siete?-, me parece una barbaridad que ya andes reclamando una vivienda, como dijo tu ex padre en la tele, cuando todos sabemos que ninguno os vais de casa hasta los 30 bien cumplidos. Yo, en serio te lo digo, me buscaría otro padre, estás a tiempo y eres rica en marketing. Los publicitarios se te iban a rifar para anunciar cereales o mochilas con ruedas. No te recomiendo un político, ya te vale con tu experiencia de haber sido utilizada, y a éstos se les va el mundo en promesas. Búscate un banquero y, ojo, no te confundas con los bancarios, esas personas escapadas a media mañana a almorzar. No, los banqueros no almuerzan, fagocitan, son gente que no sabe de crisis, y ése el mejor desconocimiento que puede haber en la vida. Imagínate, mi niña, lo grande que debe de ser preguntar en la cubierta del yate, mientras miras de reojo las aguas esmeraldas: Papá, ¿qué será una crisis, una desaceleración o una recesión?Y tu padre, en Babia,una bendición de ignorancia sapientísima: Nada, hija, en cuanto atraque, y me refiero al barco, compramos un diccionario.

Dicen que la construcción anda a la baja, pero yo no me fiaría demasiado, un padre constructor te iría como anillo al dedo, aunque, si a eso vamos, tampoco estaría mal dejarse adoptar por un joyero. Cualquier cosa antes de caer en romanticismos precarios, del estilo del discurso de tu ex padre, un tanto ñoño e insuficientemente productivo (a la vista del recuento está). No se te ocurra elegir entre los poetas, porque te veo rimando hambre con alambre -o cuerda floja, que da igual-, ni vayas en busca de un padre periodista, te lo digo yo, porque apenas lo verás, sólo algún domingo, cuando libre, y además anda la mayoría medio pirada, llevándose el trabajo y las preocupaciones a casa. Mal oficio, aunque venenoso como el áspid de Cleopatra. Te abduce por los dedos, según pulsas las teclas, y ya no te quitas la ponzoña alucinante de la escritura en toda la vida. Y luego, ¿adónde vas tú, mi niña, diciendo que tu padre es periodista después de ser político? ¡Menudo avance! Al revés, aún se han visto casos, y no han vuelto a las andadas, así que el progreso se mueve en el otro sentido. Guárdate, pequeña, de otros idus de marzo, deja la política para los políticos. Los demás tenemos bastante con votar y aguantarlos.

A distancia, of course.


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