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TRIBUNALES

2 años y medio de cárcel para el director de un banco

El Supremo le condena por hacer operaciones bancarias relacionadas con la herencia de una familiar sin ser heredero

Actualizada Sábado, 15 de marzo de 2008 - 04:00 h.
  • GABRIEL GONZÁLEZ . PAMPLONA

El Tribunal Supremo ha condenado a dos años y medio de cárcel al director de una sucursal bancaria de Pamplona por realizar operaciones bancarias relacionadas con las cuentas de su tía, fallecida, sin consentimiento de los herederos. El alto tribunal revoca así una sentencia absolutoria de la Sección Tercera de la Audiencia de Navarra y le condena como autor de un delito continuado de falsedad en documento mercantil en concurso ideal con un delito continuado de apropiación indebida.

Los hechos enjuiciados comienzan a principios de 2001. El acusado, Joaquín Álvarez Ochoa de Olza, que no era heredero ni legatario, en calidad de director de una oficina bancaria y desde su terminal informática, "dispuso sin conocimiento de los herederos" de participaciones de un Fondo de Inversión de la fallecida, las vendió, y los 6.000 euros que consiguió los ingresó en la cuenta del que "al parecer" era el administrador de hecho de la mujer, y que falleció posteriormente. La sentencia de la Audiencia Provincial excluía el ánimo de lucro en esta operación, pero el Supremo sentencia lo contrario. "No es admisible sostener que no existe ánimo de lucro y que las operaciones -se insiste, a espaldas de los herederos, ocultadas a los mismos y realizadas por quien no era heredero- eran para facilitar las operaciones de la herencia y pagar los gastos de la testamentaría, porque, en todo caso, tales gastos correrían a cargo de los herederos", dice la sentencia.

Ingreso de 12.500 euros

El ánimo de lucro, prosigue el fallo, "se robustece" con las posteriores actuaciones del acusado. Un año después del fallecimiento, en marzo de 2002, aperturó de manera informática una cuenta a nombre de la fallecida y realizó hasta septiembre de ese año "diversas operaciones sin consentimiento ni autorización de los herederos".

En septiembre de ese año, el acusado realizó cuatro ingresos en la cuenta de una de las herederas, por un importe total de 12.586 euros. Esta heredera "exigió al acusado el ingreso de esa cantidad de dinero en su cuenta para ella y sus hermanos como condición para hablar de la problemática existente entre ellos en la testamentaría, y retirar del banco las quejas que los herederos habían puesto contra el acusado". Ingresado el dinero, "los herederos "no cumplieron su parte del trato", por lo que el acusado realizó diversas operaciones bancarias. Todas las operaciones, añade la sentencia, revelan "una actuación continuada presidida por el propósito de hacer suyos parte de los bienes propiedad de terceras personas", por lo que las considera un delito de apropiación indebida.

Sobre la falsedad en documento mercantil continuada, la sentencia del Supremo indica que el ahora condenado abrió la cuenta corriente a nombre de la fallecida, elaboró documentos necesarios para efectuar después las operaciones financieras y vendió las participaciones de un fondo del que no era titular. Por lo tanto, dice la sentencia, "fingió la intervención de las personas que eran las únicas autorizadas para autorizar tales operaciones de disposición de bienes".


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