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TOROS/VALENCIA BARQUERITO

Un gran toro de Montalvo

Actualizada Sábado, 15 de marzo de 2008 - 04:00 h.

L A corrida de jandillas de Montalvo fue muy hermosa. El cuarto de corrida, el más hondo, no el de más cara. Un toro de bandera. Solían llamarse así: por la manera de galopar, estirarse y descolgar a las primeras de cambio. Por la codicia, la fijeza y el compás. Por la forma de meter la cara, pelear y repetir. 510 kilos. Le cabían tan de sobra que parecían más. Sólo que era bajito de agujas. Número 59, negro mulato. Plañidero. El más alegre de la feria.

Si algo le faltó fue lo que le sobró. Sobraron dos claudicaciones casi seguidas en banderillas. Serían pasos en falso sobre pista blanda. La historia tuvo dos capítulos: uno, sentimental. Era el último toro que mataba Pepín Liria en Valencia, el de su despedida, y le cortó una oreja y casi las dos. El otro capítulo fue el del estilo del toro. Noble, bravamente. Don de los dioses fue.

La suerte sonrió a Liria en trance de relieve. Pepín se hizo en plaza en ese turno con una larga cambiada de rodillas. De gasolina que prende la mecha. Juan Bautista había visto como todo el mundo el anuncio en el escaparate y salió a quitar con lances mixtos. El quite del alambique. Caleserinas y medios faroles. Al cabo de capoteo tan revoltoso, llegó lo mejor: media verónica de lindo dibujo. Liria hizo dos cosas importantes: lucir al toro, y hacerlo a propósito y generosamente, no esconderse ni una sola vez; y, luego, aunque con cierto vértigo, torear con ritmo, pues veloz ritmo tuvo una larga pero abundante faena. Juan Bautista salió muy resuelto con el capote. Le faltó al propio torero moral para darla con el quinto de la corrida, muy gruñón. Crudos y hasta violentos los primeros ataques. Y sirvieron los dos de Matías Tejela, aunque el tercero escarbara en el momento más inoportuno y metiera entonces la cara entre las manos; y aunque el sexto, pavo imponente de gran quilla y pitones engatillados, viniera a pararse al cabo de veinte muletazos. Los tuvo. Los veinte. Y el tercero también. Acelerado, Tejela atacó antes de tiempo con el tercero y pecó de citar por fuera, en uve, y sin traerse los viajes para dentro.


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