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Una investigación fiscal y un escándalo sexual pueden dar al traste con la prometedora carrera de Spitzer

Los elevados y sospechosos movimientos de dinero resultaron ser el pago a una red de prostitución de lujo

Actualizada Martes, 11 de marzo de 2008 - 19:24 h.
  • AGENCIAS. Nueva York (Estados Unidos)

Una investigación fiscal y un escándalo sexual están a punto de dar al traste con la prometedora carrera del gobernador de Nueva York, el demócrata Eliot Spitzer, presuntamente vinculado a una red de prostitución como las que combatía cuando era fiscal general del estado.

El futuro de Spitzer, considerado hasta el lunes como la imagen de la rectitud moral y de los valores familiares, puede quedar resuelto en la próximas horas, pues la oposición republicana ha puesto hoy la situación en términos de "dimisión o destitución".

El legislador estatal republicano, James Tedisco, afirmó que Spitzer "tiene que dimitir en las próximas horas o someterse a un proceso de destitución" (impeachment) y que debería hacerlo antes de la mañana del miércoles.

"Si no dimite en las próximas 24 a 48 horas iniciaremos su proceso de destitución", afirmó Tedisco, en declaraciones a varias televisiones locales, en donde también dijo que habló por teléfono con el vicegobernador, David Paterson, sobre la eventual transición.

Spitzer, de 48 años, ex fiscal general de Nueva York, casado desde hace veintiún años y padre de tres hijas, ha visto como en horas su carrera política caía en picado y su nombre se unía a la lista de los políticos estadounidenses forzados a dimitir por haberse visto involucrados en líos sexuales y no siempre de faldas.

De momento, el gobernador demócrata no ha sido acusado de ningún delito aunque sí se sabe ya que sus abogados tienen que reunirse cuanto antes con la fiscalía para determinar cualquier posible consecuencia legal de este caso.

El escándalo saltó a la opinión pública estadounidense en la tarde del lunes cuando el diario The New York Times colocó en su página en internet una información que apuntaba a la presunta vinculación de Spitzer a una red de prostitución de alto nivel y señalaba que el gobernador neoyorquino utilizó esos servicios durante un viaje a Washington el 13 de febrero.

Spitzer compareció ante la prensa junto a su esposa, pidió disculpas a su familia y a los neoyorquinos, y se limitó a considerar el asunto como "algo privado".

Sin embargo, la situación es tan pública como que en internet ya se han publicado las imágenes de la habitación del lujoso hotel de Washington en la que Spitzer, conocido según la investigación federal aludida por el Times como "Cliente 9", se alojó con la chica de compañía.

El fin de la carrera de Eliot Spitzer, que en sus años como fiscal general del estado era visto como un auténtico cruzado contra la corrupción y calificado de azote de Wall Street por destapar sus irregularidades financieras, empezó hace un año por una rutinaria investigación del temido Servicio de Rentas Internas (IRS).

Los inspectores del fisco revisaban, según la prensa local, rutinarias transacciones financieras sospechosas que les habían sido reportadas por los bancos, hasta que dieron con unos movimientos poco frecuentes que les condujeron hasta las cuentas del gobernador.

En ellas, según el Times, observaron movimientos que "parecían ocultar la fuente, el destino o el propósito (de transacciones) de miles de dólares al contado" y cómo esas cantidades acababan en otras cuentas bancarias de empresas sin actividad alguna.

Aunque en principio sospecharon más bien de algún delito financiero, vinculado a la actividad política como el soborno, la corrupción política o incluso financiación irregular de la campaña electoral, las pistas condujeron a las actividades de una red de prostitución de alto nivel llamada Emperors Club VIP.

Se ha sabido que Spitzer pagaba al contado los servicios a su amiga, que cobraba hasta 1.000 dólares (1.530 euros) la hora, y a quien, según la prensa estadounidense, los investigadores federales le han grabado una reveladora conversación sobre su cliente.

Spitzer se ha visto así involucrado en una situación similar a la que acabó con la carrera y el prestigio profesional y personal de otros políticos como ocurrió con otro demócrata, el ex presidente Bill Clinton, por cuyo lío con Monica Lewinsky hubo de someterse a las preguntas de un Gran Jurado y estuvo a punto de sufrir un proceso de destitución, de no haber sido rechazado por el Senado.

Más recientemente el ex senador republicano por Idaho Larry Craig se vio atrapado en un escándalo político por hacer proposiciones deshonestas a un hombre, que resultó ser un policía, en un baño de un aeropuerto.

En líos de faldas que les costaron el cargo estuvieron también el candidato demócrata a la presidencia Gary Hart en 1988 y el ex alcalde de Washington Marion Barry, también fue acusado de tráfico y posesión de cocaína.

El ex senador republicano por Florida Mark Foley también tuvo que dimitir por escribir hace dos años mensajes lascivos a un adolescente.


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