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Barack Obama termina con buen sabor de boca una semana fatídica

Ni Wyoming, donde Obama logró siete de los doce delegados en juego, ni Misisipi, con 33 delegados, alterarán de forma sustancial la ajustada carrera demócrata

Actualizada Domingo, 9 de marzo de 2008 - 19:02 h.
  • AGENCIAS. Washington (Estados Unidos)

El senador demócrata Barack Obama terminó con buen sabor de boca una semana fatídica gracias a la victoria que logró la noche del sábado en Wyoming, que le permite recuperar fuerzas de cara a las elecciones del martes en Misisipi.

Ni Wyoming, donde Obama logró siete de los doce delegados en juego, ni Misisipi, con 33 delegados, alterarán de forma sustancial la ajustada carrera demócrata, pero sí pueden ayudar al ganador a acumular impulso para las elecciones de abril en Pensilvania.

Ese estado, en la costa este del país, enviará 158 delegados y 29 "superdelegados" (altos cargos y otros miembros del partido) a la convención demócrata de agosto en Colorado.

Hillary Clinton parte como favorita para la cita de abril, la más importante de todas las primarias pendientes.

De hacerse con ese trofeo, la campaña de la senadora podría aducir que la ventaja de Obama en número de delegados no es lo suficientemente amplía como para calificarla de victoria decisiva.

Según el último recuento de CNN, Obama tiene 1.527 delegados y Clinton 1.428. Para obtener la candidatura, son necesarios 2.025 delegados, elegidos por voto popular en el proceso de primarias.

A estas alturas ha quedado claro ya que es casi matemáticamente imposible que ninguno de los dos contrincantes alcance la cifra mágica, lo que probablemente dejará la decisión en manos de los alrededor de 800 "superdelegados".

Ese selecto club, en el que hay ex presidentes y otras luminarias del partido, tiene voz y voto en la convención y la capacidad para cambiar de opinión en el último minuto.

Obama sostiene que ha ganado la mayoría del voto popular y que tiene ventaja en número de delegados, que podría mantenerse hasta el final dado el sistema de reparto proporcional imperante.

Según el senador afroamericano, los "superdelegados" no deberían contrariar la opinión mayoritaria de la ciudadanía.

Hillary Clinton, mientras tanto, se esfuerza por reducir la diferencia con su oponente al mínimo para que, a la hora de que los "superdelegados" emitan su juicio, ese no sea ya un factor decisivo.

De ser así, lo realmente importante, según la campaña de la senadora, sería elegir al candidato con más posibilidad de ganar frente a John McCain, el candidato presidencial republicano.

Hillary sostiene que ella sería la más indicada ante su demostrada capacidad para ganar en estados grandes y claves como Ohio y Florida.

Pero por el momento no hay nada claro, salvo que las espadas están muy en alto.

El diario "The Washington Post" señala hoy que buena parte de los "superdelegados" que no han expresado su preferencia esperarán a que acaben las primarias en junio, con la esperanza de que uno de los dos aspirantes se alce de aquí a entonces en líder claro.

Así las cosas, y con los márgenes tan apretados, cualquier paso en falso podría resultar nefasto.

Obama de hecho, sufrió varios traspiés esta semana, según errores de cálculo que los observadores políticos consideran evitables.

El primero fue no haber sido más agresivo ante la implacable campaña negativa de Clinton y que, según los estrategas, influyó en la victoria de la senadora el martes en Ohio, Texas y Rhode Island.

Obama, que había prometido no entrar en el juego sucio de la política, ha pasado al ataque al comenzar a cuestionar la "experiencia" de Hillary en temas como política exterior.

A los decepcionantes resultados del martes se sumaron los desafortunados comentarios de varios miembros de su campaña.

El más sonado fue el de Samantha Power, la asesora que se vio forzada a dimitir el viernes tras llamar "monstruo" a Hillary Clinton y mencionar que el plazo de retirada de Irak propuesto por Obama no había que tomárselo muy en serio.

Con todos esos quebraderos de cabeza, es más que probable que Obama respirase el viernes aliviado al emprender rumbo a su hogar en Chicago, donde descansa con su familia este fin de semana.


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