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Sarkozy descarta una remodelación gubernamental antes de la presidencia francesa de la UE

El presidente dice ser consciente de la "significación política" del resultado de las urnas

Actualizada Jueves, 6 de marzo de 2008 - 14:09 h.
  • AGENCIAS. París (Francia)

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, descarta una remodelación gubernamental antes de la presidencia francesa de la Unión Europea que se inicia el próximo mes de julio y asegura que continuará adelante su plan de reformas, sea cual sea el resultado de las elecciones municipales del próximo domingo 9 de marzo.

"Dirigiré esta política de cambio con la misma fuerza, las mismas ganas y el mismo voluntarismo durante los próximos cuatro años", sentencia el jefe del Ejecutivo galo en una larga e institucional entrevista concedida al diario conservador 'Le Figaro' a tres días de la primera vuelta de unos comicios que no auguran un buen resultado para la derecha.

El presidente dice ser consciente de la "significación política" del resultado de las urnas y adelanta que lo tendrá en cuenta pero, a renglón seguido, deja claro que no tiene la intención de pautar el quinquenato en función de las elecciones locales, regionales o europeas que se avecinan. "Tengo un rumbo y lo mantendré", sostiene.

"Mi misión --continúa-- es lograr que todas las reformas que no se han hecho en Francia en años lleguen a puerto. Mi cita es clara: el final del quinquenato y los resultados concretos que esperan los franceses, como es lógico". En todo caso, añade, el cambio es "una ardiente obligación".

En cuanto a la esperada remodelación del equipo de Gobierno tras las municipales, sentencia que quiere poner fin a la "enfermedad francesa" de cambiar los ministros cada seis meses --recuerda que los británicos mantuvieron a Gordon Brown diez años en el Ministerio de Finanzas mientras en Francia se sucedieron diez titulares de Economía en ese periodo-- y pospone la cuestión al final de la presidencia francesa de la Unión Europea.

"No me parece oportuno renovar en profundidad el Gobierno antes de la presidencia francesa de la Unión. Los ministros deben tener un control total de sus asuntos", alega.

Tampoco se quiere distraer con los sondeos, que mes tras mes reflejan su baja popularidad. "Trabajo para modernizar Francia sin dejarme distraer por las peripecias, aunque deba de estar atento a todo, incluso al humor del momento", dice y ante quienes atribuyen su descenso en los sondeos al nuevo estilo presidencial admite que a veces puede sorprender o molestar.

Sin embargo, admite que "el rol de jefe de Estado es mantener una cierta distancia respecto a lo cotidiano y que no tiene el derecho de ceder a la agitación", reconociendo que ha podido "cometer errores" que justificarían el descalabro de su popularidad. Aunque no lo menciona, sugiere que toma nota de que el famoso 'gilipollas' destinado a un visitante del salón de la Agricultura que se negó a darle la mano, le ha pasado factura.

"No creo en los planes de austeridad"

En el ámbito económico, el mandatario galo admite que la situación internacional hace más difícil su tarea, pero subraya que los problemas de la economía francesa no llegan de fuera sino del ámbito doméstico, que más que las 'subprimes' o las turbulencias financieras pesan las 35 horas, el elevado gasto público o el derecho laboral francés que frena la contratación.

"No es culpa de China si nuestro mercado de trabajo no funciona bien", ilustra. En la misma línea, cree que, más bien al contrario, el contexto internacional deber servir de acicate para acelerar las reformas.

En todo caso, niega estar preparando, como afirma la izquierda, un plan de austeridad tras las municipales. "No. No creo en los planes de austeridad. No conducen a nada. Es la reforma la que llevará el ahorro y el ahorro y el crecimiento lo que conllevará la reducción del déficit", explica.

Definido por sí mismo como el presidente del poder adquisitivo de los franceses, que no acaban de ver tal poder en la práctica cotidiana, Sarkozy anuncia un texto legislativo en junio de incentivos fiscales para las empresas y mantiene como un "objetivo central" de su política elevar el nivel de vida de los franceses.

Asimismo, se muestra partidario de reforzar la competencia entre las grandes superficies comerciales y para ello incrementar la competencia en las negociaciones entre productores y distribuidores, defendiendo al mismo tiempo a los agricultores y los prequeños productores.

"Lo que pasa con los precios no es normal, es incluso sorprendente", admite. "Cuando veo que el precio del jamón sube hasta un 40 % y que el precio a los productores de cerdos baja, algo no va bien", subraya.

Finalmente, Sarkozy se confiesa feliz, a pesar de que durante la campaña de las presidenciales había dicho que ser presidente de la República era renunciar a la felicidad. "Ha debido de pasar algo nuevo", ironiza el presidente.


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