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"Cuando yo iba a nacer el practicante estaba en el parto de mi marido"

Actualizada Domingo, 24 de febrero de 2008 - 03:59 h.

S e diría que Rufino Ongay Zoroza y Verónica Zaratiegui Arboniés representan el colmo de la fortuna en el gozoso ejercicio de contar menos cumpleaños que los demás. Y es que nacer en el mes más pequeño del calendario, en el día que se repite sólo cada cuatro años y, además, en el mismo pueblo, no es habitual. Y menos que, empujados por el amor, terminar casándose. Es algo más que una jugada del destino, porque fueron trece los alumbramientos en Navarra el 29 de febrero de 1928, el día que nacieron, y tres de ellos registrados en Beire. Rufino Ongay Zoroza es el mayor. Recuerda su esposa Verónica que, por una hora más o menos. Tienen tres hijos: María Ángeles, Emilio y Alberto y cuatro nietos, Inés, Odett, Eneko y Argider. Todos los hijos trabajan por lo que prefieren celebrar familiarmente su cumpleaños en domingo, "aunque únicamente el 29 toca en domingo cada 20 años".

"Antes se nacía en casa, y cuando iba a nacer yo, mi padre tuvo que ir corriendo a avisarle a Alejandro, que era el practicante del pueblo, para que se diese prisa porque estaba en casa de éste (Rufino) y mi madre no iba a aguantar. Yo nací una hora después. Él a las seis y yo a las siete", cuenta Verónica. Lo insólito, recuerdan, es que aún nació otra persona ese mismo día. Se llamaba Ana María, pero murió a los pocos años. ¿Qué pudo ocurrir para que nacieran tres bisiestos en un pueblo tan pequeño? Responden entre sonrisas que no saben: el destino que quiso mantener ocupado al practicante del pueblo. "Luego, el practicante, cuando nos veía pasear por la carretera los domingos nunca nos decía buenas tardes, siempre nos saludaba diciendo: Dios los cría, ellos se juntan", afirma Rufino.

Deshojan el calendario de los buenos recuerdos y evocan que se casaron un miércoles 22 de agosto de 1956 "porque era la fiesta de los Corazonistas, que antes estaban en el pueblo,y era costumbre casarse ese día", indican.

La recta del amor

Reviven un pasado de cuando se viajaba en caballería y los corales de los pueblos daban cobijo a gallinas, cerdos y ganado "de mejor sabor que lo que se come ahora", o de cuando los maestros impartían la llamada " clase de la vela". Así se conocían las clases que ofrecían los maestros a la noche a los niños que, generalmente, por culpa del trabajo o de la guerra, no acudieron a la escuela en un curso normal. "A mí me tocó ir a la clase de la vela", afirma Rufino, "pero de Beire no ha salido nadie sin saber leer y escribir. Íbamos todos a la misma escuela, pero los chicos con los chicos en el piso de arriba y yo con las chicas abajo", cuenta Verónica.

La costumbre de mediados del pasado siglo imponía conductas sociales de obligado cumplimiento. "Antes, de jóvenes, no se iba al bar ni se bebía. Y cuando empezaron las mujeres a entrar en un bar las ponían de vuelta y media" afirma Verónica entre risas .

Rufino ha conocido todos los cambios en las labores del campo, desde el trabajo a mano, hasta la actual cosechadora, pasando por la trilladora. A los ocho años acudía al campo para suplir la ausencia de dos hermanos en la guerra. "Se trabajaba de sol a sol. Ahora se cosecha apretando unos botones y con aire acondicionado en la cabina", puntualiza.

¿Sus mejores momentos? "Cuando hemos tenido a los hijos", contestan sin dudas. Confiesan que no les ha llamado la atención obsequiarse con caprichos especiales, ni cuando los hijos les ofrecían de regalo un viaje con motivo de su 50 aniversario de su boda. ¿La fórmula del éxito en su matrimonio? "Que nos queremos mucho", responde Verónica. "Si íbamos a discutir, éste se marchaba y cuando volvía se ponía en la puerta y me preguntaba: ¿parienta, se te ha pasado o no?" Como mandan los especialistas, manejan con maestría las recetas del buen vivir. Al ingrediente del afecto agregan una dieta sana, comida casera, sin grasas, humor, sosiego y ejercicio. En el caso de Rufino su huerta le sirve de terapia ocupacional. Además, mucha agua y un vaso de vino en las comidas. Receta de médico.


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