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PELOTA

Con el pánico en el cuerpo

Aimar y Mendizabal se quedan en 12 y ahora dependen del resto

Actualizada Domingo, 24 de febrero de 2008 - 04:00 h.
  • L.GUINEA . PAMPLONA

Todo partido que depende una cifra es una trampa en sí mismo. Sea para un récord, para una clasificación, para lo que sea, aparece un factor (miedo, nervios, tensión, etc) que muchas veces lo acaba complicando todo para los interesados. Es lo que les sucedió ayer a Olaizola II-Mendizabal en el Labrit.

Les bastaba con sumar 17 tantos para ser semifinalistas, pero perdieron 12-22 ante unos buenos Xala-Pascual, y dependen ahora de lo que hagan hoy Leiza-Patxi Ruiz ante los imbatidos Gonzalez-Barriola y mañana Koka-Begino en Tolosa.

Xala-Pascual salieron ayer al Labrit sin presión, sin nada en juego, simplemente con el reto de dejar alto el pabellón de su profesionalidad. Empezó el estellés a pelotear con seguridad y Xala a rematar adelante. A pesar de que Aimar inauguró el marcador con un gancho, fue el dueto de Aspe el que rompió el partido con un 1-9 que dejó helado al frontón en 13 minutos y 103 pelotazos.

Parecía que el partido fuera a dos velocidades, como si Aimar y Mendizabal tuvieran dos marchas menos. El guipuzcoano salió atenazado por los nervios. Cada tanto que pasaba, cada error que cometía iba minando su confianza. Aquello no era normal, el baluarte de Aimar en la ausencia de Zearra era una caricatura de sí mismo. En todo el partido tiró ocho pelotas, cuatro con cada mano. Y Aimar Olaizola, descartado por el juego de la pareja de Aspe, comenzó a desesperarse.

La situación, más que anecdótica y circunstancial tomó tintes más que preocupantes cuando el electrónico registró un 3-14 y dramáticos con el 6-20. La cara de García Ariño en la silla era el fiel dibujo de la desesperación. La cuestión ya no era llegar a 17, sino una carrera contrarreloj y con un margen de error mínimo para sumar el máximo número de tantos posible y evitar depender de carambolas rocambolescas.

Con el agua al cuello y en el rato más seguro de Mendizabal, Aimar se inventó dos aires, soltó dos pelotazos atrás. Eso y un par de errores de Aspe les dejaron en 12 tantos, con el miedo en el cuerpo y a la espera de lo que pase.

OLAIZOLA II


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