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MÚSICA SANTI ECHEVERRÍA

Chambao es ahora más orgánico

Actualizada Sábado, 23 de febrero de 2008 - 04:00 h.

C HAMBAO ha cambiado de tercio musical aunque no de esencia, y en su flamenco tamizado y sus aires sureños es donde mantiene sus señas de identidad y donde sigue creciendo. Con algo mas de una veintena de canciones pertenecientes a todos sus discos Flamenco Chill, Endorfinas en la mente, Pokito a poko y su nuevo Con otro aire armó un material sensible para que su concepto musical ya no tan en flamenco como étnico ganara una nueva dimensión.

Los técnicos de Chambao se portaron con nota para ofrecer un sonido equilibrado en el que tenían que dar aire a muchas presencias instrumentales que apoyaban a la voz de La Mari. Tarea compleja porque en el escenario se desplegó una buena familia de cuerdas y vientos con una briosa sección rítmica en unos niveles que nunca eclipsaron a la voz de la cantante que supo mostrar registro, potencia y capacidad para controlar su propio volumen. Por su parte las luces trazaron atmósferas con colores dominantes que ayudaron a dar mucho color a un encuadre escénico con motivos geométricos muy étnicos y de cierta inspiración africana que flanqueaban el escenario -tapando las torres de altavoces y el techo técnico de luces-. Al fondo y arriba en lo alto quedaba un ciclorama estrecho y rectangular donde se proyectaron con mesura imágenes, palabras, motivos en un concepto global y bien diseñado con la iluminación y los movimientos escénicos de los músicos. El panorama sobre el escenario cambió cuando en el set más acústico y relajado de una serie de canciones reposadas La Mari y algunos de los suyos se sentaron sobre cestos en un jardín alegórico rodeados por unos troncos de árboles de los que manaba luz. El mensaje de paz con la naturaleza cobraba así una imagen más espiritual.

Y es que la sensación de que la música y el mensaje de Chambao viven en conexión directa con la madre tierra y se alimenta de buenos sentimientos ha crecido exponencialmente en una música luminosa, que transmite respeto por la vida y alegría de vivir y que ha añadido musicalmente aires norteafricanos y mediterráneos. Para estos últimos los arreglos de viento -marca de la casa de Roberto Cantero- y la incorporación de Constantino López en las cuerdas mas "mediterráneas" han ayudado a que Chambao crezca y sea más orgánico. Las texturas sonoras basadas en sintetizadores son menos evidentes para una música de este nuevo Chambao suene a tierra, a pueblos, a personas y menos a chill out. Esa actitud constante de dar gracias por la segunda oportunidad en una Mari que ha superado muy bien anímicamente el cáncer se nota sobremanera. Además la malagueña no se ha quedado sola para defender el proyecto Chambao. Tiene a sus flancos y en retaguardia a un grupazo de músicos cargados de inspiración que le abrazan, la jalean y le arropan también musicalmente en la evolución del estilo de este grupo que ha ayudado a evolucionar el género. Palos y hierbas hay muchos pero la esencia del flamenquito malagueño, del que se respira a la sombra del toldo en la playa sin agobios ni estreses de noches de luna y fogata sigue muy viva. La vida mantiene su magia y la música de Chambao la sabe transmitir como pocas. Y Mari gime, frasea, descansa y se muere desde unas inflexiones vocales en las sube y sube y que entra como un dardo al corazón. Además que bien le hacen los coros sus chicos con unas armonías en las que se inspiran en lo más africano. De su nuevo disco canciones como Caprichos de colores, Duende del sur, Detalles, El canto de las ballenas, etc dan buena cuenta del cambio. Para la parte reivindicativa emociona con Voces pidiendo una oportunidad para todos los niños y se hace sufrimiento en Papeles Mojados denunciando un mar que se ha llenado ya de cadáveres de emigrantes.

La parte mas social se mantuvo muy activa con algunos popurrís de temas como Mejor me quedo aquí, además de otros de Playas de Barbate y Los muchachos de mi barrio, etc. Y el peso específico del disco anterior se mantuvo con temas como Pokito a poko, Dibujo en el aire, Como la luz, y el divertido registro de Roé (rodé) por la escalera.

Sus giros armónicos y sus dulces rupturas rítmicas, sus cruces instrumentales, los relevos entre guitarras flamencas y vientos con espectaculares solos de saxo soprano y una excelente base rítmica con dos percusionistas complementarios fueron argumentos demoledores y vitales para transmitir armonía y elegancia. Hay Chambao para rato


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