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TEATRO PEDRO IZURA

Una realidad que hiere

Actualizada Viernes, 22 de febrero de 2008 - 04:00 h.

C ARLO Goldoni escribió en 1745 Arlequín, servidor de dos amos basándose en los personajes de la Comedia dell"Arte, y quiso superar la improvisación que caracterizaba este tipo de teatro. Alberto San Juan toma esta iniciativa de traer a la realidad a primer plano y mostrarla a través de la peculiar visión que Animalario tiene de la sociedad que vivimos. Arlequín se convierte, sin más máscara que una barba mal cuidada, en Argelino.

Los demás personajes de tipo de la Comedia dell"Arte, aparecen más o menos dibujados en las caracterizaciones de esta versión. Pantalone y Colombina son fácilmente reconocibles. Haciendo un esfuerzo descubrimos a Brighella, en esta ocasión por partida doble en la representación de los dos amos. Los enamorados también se encuentran a primera vista. Pero el Dottore o el Capitanno se me antojan repartidos entre el elenco al albedrío del autor. No quiero con esto poner la versión delante de un espejo y jugar a encontrar las diferencias, sino constatar que más parece una creación a partir de conceptos de la obra de Goldoni que una adaptación al uso.

Como siempre el trabajo de Animalario encima del escenario es intachable. Aplican un ritmo trepidante a la acción y la sinceridad desde la que trabajan se traduce en credibilidad en la butaca. El trabajo interpretativo es notable y la dirección precisa y acertada. Sobre una escenografía acotada en la que destacan cuatro puertas se construye un universo imaginario donde todo es posible. Las entradas y salidas forman parte de la acción y acentúan la sensación de que los movimientos de los actores casi están coreografiados. Como es normal, y hablando de puertas, parece deliberado dar un aire de vodevil a la estructura de la función y es una idea fantástica.

El texto analiza la sociedad actual y lanza al espectador, más que un texto, un mensaje. Lo hace de una forma descarada, disfrazada de ironía, pero llena de crudeza. Describe una sociedad xenófoba, y machista. Los intereses económicos por encima de las personas y el egoísmo humano por encima de cualquier atisbo de conciliación. Francamente duro. En el patio de butacas se reciben los ataques con deleite, dando más importancia al chiste que a la profundidad de las palabras. Nos reímos de los gordos, de los pequeños, de los coeficientes límite, de los cojos... en fin, de casi todo. Personalmente, no pude evitar esa sensación que se tiene cuando estamos haciendo un chiste sobre alguien y de pronto te das cuenta que te ha escuchado. Nos reímos del morito, de su hambre, de su mala suerte, su frío, su desamparo; y el morito estaba allí. También estaba, Esmeraldina, una inmigrante suramericana con no mucha mejor suerte. Javier Gutiérrez y Pepa Zaragoza que encarnan estos personajes, hacen un trabajo inmenso. La verdad es que todo el elenco está a una altura increíble. Por último pienso que a la obra le sobraban minutos y probablemente algo de letra. Demasiada información contundente para un rato de teatro. La teoría de que "menos es más", considero que en este caso hubiera sido más acertada. Es posible que tengamos que escuchar algunas cosas porque nadie las dice, pero no estoy seguro que tengamos que escucharlas todas de una vez.


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