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CRÍTICA DE CINE MIGUEL URABAYEN | POZOS DE AMBICIÓN

Estudio en profundidad

Actualizada Miércoles, 20 de febrero de 2008 - 04:00 h.

Título original: There Will Be Blood (Habrá sangre), USA, 2007. Duración: 2 horas y 38 minutos. Director: Paul Thomas Anderson. Guión: Paul Thomas Anderson, sobre la novela Oilde Upton Sinclair. Fotografía: Robert Elswit. Montaje: Dylan Tichenor. Música: Johnny Greenwood. Intérpretes principales: Daniel Day-Lewis (Daniel Plainview), Dillon Fressier (H.W, hijo adoptado de Plainview), Kevin J. O"Connor (Henry, hermanastro de Plainview), Paul Dano (Paul y Eli Sunday).

A L principio y durante unos quince minutes la acción se limita a un hombre cavando en el fondo de un pozo profundo. Después sabremos que se llama Daniel Plainview y que lleva ya algunos años buscando plata y oro como minero profesional, por su propia cuenta. Pero el intento con que empieza la película es, según vemos, el último que hace para hallar filones de metales preciosos. Dado que estamos en 1898 - un rótulo así lo indica - el petróleo, al que Plainview ha considerado hasta ahora un molesto obstáculo en sus excavaciones, empieza a ser una fuente de riqueza para quien descubre sus yacimientos.

Pozos de ambición cuenta la vida de Plainview en tres escalones principales. Aparte del comienzo, la acción principal está señalada por el año 1911 y su terminación por 1927. Es decir, seguimos al protagonista durante casi tres decenios, contemplando cómo el negocio de los pozos petrolíferos llega a darle la gran fortuna que buscaba al comenzar su extraordinaria carrera de minero independiente.

El guión de la película ha sido concebido y escrito por su director, Paul Thomas Anderson, a quien ya conocíamos de alguna obra anterior (Magnolia, 1997, era hasta hoy la más importante de su breve filmografía). La doble condición de realizador y guionista se va repitiendo en varios de los últimos estrenos, y en términos generales es una buena cosa. Revela al menos que el director tiene una idea clara de lo que quiere contar.

En este caso concreto Anderson se ha inspirado en la vida de Edgard L. Doheny, un minero que a comienzos del siglo XX se trasladó a California y logró comprar grandes extensiones de terreno que contenían abundantes depósitos de petróleo. Extendió su control a México, fundando la primera gran empresa petrolífera de esa nacionalidad, y su influencia hasta Washington donde llegó a colocar en puestos claves del Gobierno del presidente Harding a amigos y socios suyos. Murió en 1936, a los 79 años.

La vida del primer millonario del petróleo (durante algunos años superó en fortuna a John D. Rockefeller) inspiró al escritor Upton Sinclair, muy crítico con la sociedad norteamericana de su tiempo, la novela Oil publicada en 1927. Y ese es el libro que sirve de base lejana a Pozos de ambición. Pero en vez de una descripción de los años en que el petróleo se mezcló con la política norteamericana, el director y guionista Anderson ha preferido dar un retrato profundo de su protagonista, ese Plainview de muy duro carácter, obsesionado por la ambición de hacer una gran fortuna.

Según vemos, a ese fin sacrifica todo, afectos, amistades e incluso la fidelidad a sus propias ideas cuando, por llegar a una ventajosa compra, acepta confesar públicamente sus faltas y ser bautizado en la religión -en la que no cree- de los campesinos, dueños de las tierras que desea. Conforme avanza la acción, siempre centrada en el protagonista, vamos conociéndolo mejor. "Odio a la gente", reconocerá en una ocasión y en su conducta acabará surgiendo la violencia homicida que arde en su interior.

Gran interpretación

Durante las dos horas y media de actuación, ese protagonista podría parecer exagerado si no fuera porque Daniel Day-Lewis lo encarna de una forma extraordinaria. Su cuidado trabajo -sin que podamos escuchar su propia voz- acalla nuestro sentido crítico y admitimos todo lo que hace por muy desmesurado que sea. Anderson ha conseguido aquí lo que Martin Scorsese no acabó de lograr cuando le dirigió en Gangs de Nueva York. Quizá porque la violencia física está ahora más contenida y sus dos únicas explosiones resultan muy creíbles dado todo lo que sabemos sobre su carácter.

Aunque tiene muy dignos rivales (George Clooney, Johnny Deep, Tommy Lee Jones y Viggo Mortensen) su muy brillante actuación puede darle dentro de unos días el segundo Oscar de su carrera. No sería injusto porque el doble premio alcanza en parte a las excelentes y muy distintas actuaciones que ha realizado en su carrera, además de la deslumbrante brillantez de su personalización de Plainview.

Otro buen trabajo interpretativo es el del joven Paul Dano, en el papel doble de los hermanos Paul y Eli Sunday. Como Paul aparece al principio al entrevistarse con Plainview para venderle información sobre las tierras de la familia, llenas de petróleo que rezuma desde cualquier hoyo, según explica. Esa es una breve intervención pero la que hace como el muy religioso Eli se acerca en intensidad al trabajo de Day Lewis al mostrar de forma clara la violencia y tensiones que guarda en su interior, disimuladas por su aspecto apacible y feliz.


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