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Alfredo Triviño - diseñador periodístico
«Salirse del molde es más arriesgado en Londres pero si sale bien es muy agradecido»

  • Pamplona, 15-02-1977.
  • Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra. Ha trabajado en periódicos de Europa, América y Asia
  • Detesta/Aplaude: La mentira/La entrega
  • Personaje histórico: Don Juan de Austria
  • Libro: "Océano mar", de Alessandro Baricco
  • Película: "Historia de un beso", de Garci
  • Música: Sting y Peter Gabriel


  • TEXTO: ION STEGMEIER FOTOS: BEN STANSALL

    Siete años ha tardado Alfredo Triviño en convertirse en Al Triviño. Así conocen en Londres a este chico de Potasas que ha vivido una meteórica carrera dentro del mundo del diseño periodístico..

    Triviño, que empezó en Diario de Navarra, ha pasado por medios de España, Argentina y Hong Kong hasta su puesto actual, director de arte para nuevos proyectos de News International, el imperio de Rupert Murdoch que engloba a míticas cabeceras como The Sun, News of the world, The Times o The Sunday Times. De momento, Triviño ha sumado una más a esa lista, thelondonpaper, un diario gratuito vespertino de 400.000 ejemplares diarios que él ha diseñado. Antes, ejerció de director mundial de arte de los periódicos gratuitos Metro, con 59 ediciones en 19 países. Casado, con dos hijos y el tercero en camino, en el fondo, Al sigue siendo Alfredo. Un trozo de pan.-¿Y cómo es él?

    -No conozco personalmente a Murdoch. Vive en Nueva York y pasa un mes al año en Londres. Su mano derecha en el Reino Unido, Les Hinton, el chairman del News International, es quien me contrató.

    -¿Qué pensó cuando le ofrecieron dirigir el diseño de un grupo tan potente?

    -Que nunca había hecho un periódico en el Reino Unido, uno de los mercados más importantes en inversión publicitaria, historia, índices de lectura... un mercado muy activo. Una oportunidad fantástica.

    -¿Cómo lleva lo de ser jefe en pleno Londres con 29 años?

    -Todavía estoy asustado. Cada día es un reto. Sobre todo por ver que hay tanta gente con talento y que a mí me dan la oportunidad de hacer y deshacer como quiera. Cuando me contrataron me pidieron que aportara un estilo más europeo, fresco.

    -¿Y eso cómo se hace?

    -Una de las peculiaridades del mercado británico es que hay una tradición visual muy arraigada. Salirse del molde es más arriesgado, pero si sale bien el resultado es muy agradecido. Ha pasado por ejemplo con thelondonpaper.

    -Usted explicó que quería algo muy british pero más europeo al mismo tiempo. ¿Lo del british, esa flema británica, ya la ha interiorizado?

    -Es complicado. Aquí hay dos tendencias que son muy prominentes: los tabloides donde todo te está gritándo (fotos, títulos... ) y la prensa de calidad, donde al tener una tradición tan intensa por la lectura son muchas veces pesados. Yo he intentando ponerlo en el máximo nivel. Un diario gratuito pero de calidad.

    -¿En esos tiras y aflojas ha tenido que dar algún puñetazo encima de la mesa?

    -He intentado pelear hasta el final las grandes batallas y que el producto final fuera el que tenía en la cabeza pero también dando cabida a todas las ideas que me han indicado. Es un trabajo de más gente. Al final parece que está gustando.


    -¿Qué hace falta para pasar de ser director de arte a un gran director de arte, analizar cientos de periódicos, ser creativo...?

    -Muchas cosas. Yo encuentro cosas que aprender hasta en los diarios peor diseñados del mundo. Es una pasión. Lo que intento es hacer mi trabajo lo mejor posible. Cada día para mí es un reto por hacer cosas nuevas y poner todo el corazón en lo que hago y ser muy testarudo.

    -¿Desde cuándo tiene conciencia de esa pasión? ¿Se fijaba de niño en los diseños?

    -Siempre he querido ser arquitecto. Y me encantaba la caligrafía. Cuando acabé el bachillerato tenía plaza para estudiar arquitectura, ingeniería de telecomunicaciones o periodismo. Me encantaba escribir, y leer, y entonces pensé que haciendo periodismo si no podía llegar a ser escritor a lo mejor podía encontrar un hueco diseñando. Mi pasión por los periódicos la empecé a tener en tercero o cuarto de carrera, trabajando en Diario de Navarra, donde empecé a conocer la estructura de los diarios y cómo se les da personalidad.

    -Respecto a su vida en Londres, ¿cuándo le dejaron los ojos de hacer chiribitas por los precios tan astronómicos que tienen?

    -En cuanto empecé a tener un salario «un poco más mejor».

    -¿Sus hijos son ingleses o españoles?

    -El primero, de 2 años, nació en Madrid pero a los 3 meses nos vinimos a Londres. Alejandra, la segunda, nació aquí. El tercero, que nacerá en febrero, es probable que nazca aquí. Pero nuestra vida en casa es en castellano.

    -Haciendo un repaso por los medios donde ha trabajado, ha pasado por Diario de Navarra, Sur, El Comercio...

    -Estaba en Diario de Navarra y al terminar la carrera me fui a Argentina, a El Territorio, al año volví y estuve en Marca, me dieron una beca para el Poynter Institute, volví a Marca, al poco me fui a Hong Kong siete meses, volví a Madrid, me incorporé a Vocento e hice Sur de Málaga y El Comercio de Gijón, también trabajé en el rediseño de ABC, pero me quedé en Gijón como director de arte y de foto. Volví a Madrid, surgió lo de Metro y vinimos a Londres.

    -Vaya vértigo.

    -La vida me ha ido ofreciendo posibilidades.

    -¿Dónde se vive mejor?

    -En casa, con la familia. En Londres estamos muy bien, es fascinante. Profesionalmente, cada semana sucede algo en el mercado de los diarios. Personalmente es una de las mejores ciudades para vivir. Tiene grandes parques y todas las posibilidades culturales. Eso sí, es muy cara.

    -No sé si sabe que en la web del colegio Irabia hablan de usted. Dicen que fue un alumno «muy brillante, de gran simpatía y sencillez».

    -Vaya, no lo sabía, me estoy poniendo colorado.

    -¿También en Londres es un tío que cae bien?

    -Aquí es más complicado. Eso de que el clima hace a las personas es verdad. En invierno anochece a las tres y media. Cuesta más llegar al corazón de las personas.



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