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ÍNDICE CRONOLÓGICO 


Susana Vera - fotoperiodista de la agencia reuters
«La cámara me ha permitido vivir un montón de vidas»

  • Pamplona, 4 de junio de 1974
  • Fotógrafa de la Agencia Reuters en Madrid.
  • Logró el Premio Godó con el inicio del Gobierno de Zapatero.
  • Música: Sade
  • Detesta/Aplaude: La intolerancia/La honestidad
  • Personaje histórico: Mujeres sufragistas
  • Libro: "San Manuel Bueno mártir".
  • Película: "Las Horas"


  • TEXTO: RUPERTO MENDIRY FOTOS: SUSANA VERA

    Hoy es viernes, día de la semana agitado para la prensa. La agencia británica Reuters ha mandado casi mil imágenes de sus fotógrafos repartidos por el mundo. Susana Vera Pascual (Pamplona, 1974) trabaja para Reuters en Madrid. Lleva tres años en la agencia. En ese periodo, Diario de Navarra ha publicado casi 180 fotografías suyas. Eso significa que es buena. Susana Vera estudió en la Universidad de Navarra Periodismo y Comunicación Audiovisual, y el último año de carrera decidió realizarlo en la Universidad de Missouri (Columbia). Allí, la cámara y el fotoperiodismo le atraparon. Después de seis años en diferentes medios estadounidenses decidió volver.Y es buena no sólo por cantidad, también por calidad. Hace unos días, recibió uno de los premios más suculentos del fotoperiodismo en España, el Premio Godó (12.000 euros). Lo logró con una fotografía tomada en abril de 2004, en el día de la apertura de la octava legislatura. Azar, momento histórico y un poderoso haz de luz en forma de sol cenital, se aliaron para que Rodríguez Zapatero y el Rey apareciesen hablando espontáneamente en la puerta del Congreso en un gesto abierto a la interpretación.

    -¿Cuánto hay de azar en una buena imagen de fotoperiodismo?

    -Es un poco de todo. Hay una parte de azar, pero también de preparación, es decir, las mejores fotografías siempre se sacan antes o después de los eventos. Porque los eventos suelen estar muy mediatizados, muy institucionalizados y más en información política. Creo que el jurado valoró la intimidad, el carácter humano y despolitizado de la imagen. También es cierto que se tomó pocos días después del 14-M, con todo el vuelco de las elecciones.


    -¿Los fotógrafos tienen una intuición que les diga en qué momento está la imagen?

    -Sí. En esos casos, lo sientes. Dices, aquí hay una buena foto. Claro siempre y cuando no seas tan chapuzas de enfocar mal...

    -Que también le habrá pasado.

    -Sí. A veces llevas tanto tiempo con la cámara, que a veces se te mueve por el propio peso del teleobjetivo. En este caso, tuve suerte y enfoqué bien. Un par de fotógrafos que había a mi lado no la consiguieron.

    -Habla de falta de espontaneidad, pero muchas veces los fotógrafos provocan situaciones poco naturales. Es muy normal escuchar frases como, «daos la mano», o «daos un beso»...

    -Totalmente de acuerdo. Yo creo que al fotoperiodismo espontáneo, le ha hecho también mucho daño la televisión. Muchas veces utilizan imágenes para rellenar un informativo, así que se ha creado la costumbre de decirle a una persona haz esto o aquello. A mí no me parece ético, a menos que se trate de un retrato y el lector sepa que es un retrato. Lamentablemente, en algunos medios exigen esas fotos así. Es como si tú me pidieras que te diga una frase bonita con la que estoy de acuerdo.

    -Pues sí, suena fatal.

    -Claro. Es igual de falso.

    -¿Usted cómo se ve a sí misma? ¿Fotógrafa sin más? ¿Fotoperiodista? ¿Periodista gráfica?

    -Yo no hago diferencias. Yo soy una periodista con una cámara y puedes llamarlo como quieras. Mis principios de comunicación son los mismos de otro periodista que utilice el texto como manera de comunicar. Creo que la concepción de los fotógrafos ha ido cambiando con el tiempo, pero todavía es muy común escuchar frases como «iré con mi fotógrafo».

    -¿Cómo fue su flechazo con la fotografía en EE UU?

    -Me encantó la inmediatez de la fotografía y que gracias a la cámara yo podía vivir muchas vidas diferentes por un tiempo corto, pero no hay mejor manera de acercarte a la realidad.

    -¿Y en su familia había alguna tradición periodística?

    -No. Ninguno. Pero yo desde pequeñita ya decía, «voy a ser periodista, voy a ser periodista...». Esa idea de que te gusta escribir y viajar y que el periodismo puede ser una forma de conseguir ambas cosas.

    -¿El periodismo está reñido con las relaciones de pareja?

    -Yo creo que es más complicado que en otras profesiones. Además, si una pareja quiere tener hijos, es necesario que trabajen los dos. Esto impide que tengan tiempo para los hijos. El periodismo dificulta todo esto mucho más. Pero se trata de encontrar a alguien que te entienda. Yo, gracias a Dios, lo tengo.

    -¿Ha apartado la cámara ante una hecho dramática por motivos éticos?

    -No he vivido una situación tan brutal en la que yo fuese la única persona que pudiese evitar un destino trágico. Yo sé que tengo que contar una historia, pero antes que fotógrafa soy persona. Si veo que se produce algo delante de mí que solamente yo puedo parar y que es absolutamente negativo, obviamente dejaré la cámara para ayudar. Hay un ejemplo paradigmático.

    -¿Cuál?

    -Una imagen de la hambruna de Sudán en la que un buitre acecha a un niño famélico. Esa foto se pone como ejemplo del debate. A mí me han dicho que obviamente espantó al buitre después de hacer la foto. El Tercer Mundo no existe en la sociedad occidental hasta que se muestran fotos como éstas. Lo terrible es que cuando ese fotógrafo se vaya, los buitres van a seguir acechando a otro niño.



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